Procrastinación: por qué lo hacemos y cómo evitarla

¿Eres de los que a menudo pospone sus cosas pendientes? Esa asignatura que no sabes por dónde empezar a estudiar, ese informe que postergas día tras día o ese propósito de empezar a ir al gimnasio que no terminas por comenzar a aplicar.

Para muchos, la procrastinación puede llegar a ser un gran impedimento: horas e incluso días enteros desperdiciados sin terminar nada, por no hablar de la frustración y el estrés que atormenta cuando se van acercando los plazos de entrega.

¿Por qué procrastinas?

La procrastinación puede tener distintos orígenes. A continuación te cuento los más habituales.

1. Estás trabajando demasiado y gestionando mal tu tiempo

La procrastinación suele ser síntoma de una mala gestión del tiempo. Si trabajas o estudias hasta la última hora de la noche e incluso fines de semana sin descanso, es lógico que tu cerebro intente tomarse un descanso cuando tú no lo habías previsto. De hecho, suele ser habitual que durante los periodos más intensos de estudio o trabajo, nos sorpendamos a nosotros mismos consultando Facebook, Instagram o alguna otra red social.

Para evitar esta tendencia a perder el tiempo te propongo que apliques la Ley de Parkinson. Esta ley fue enunciada por Cyril Northcote Parkinson basándose en su experiencia en el Servicio Civil Británico. Parkinson afirmaba algo asi como que “cuanto más tiempo tengas, más tiempo perderás“.

En los años 60, unos investigadores mostraron como cuando a las personas se les daba “accidentalmente” tiempo adicional para completar una tarea, tardaban más en terminarla. Es decir, imagina que de repente te dicen que tienes una semana más para preparar un examen o que la fecha límite de un proyecto se ha extendido. ¿Qué crees que ocurrirá? Tal y como decía este británico, esta situación favorecerá la procrastinación y hará que perdamos más tiempo.

“Cuando tienes una fecha límite, es como tener una tormenta por delante o un camión a la vuelta de la esquina. Es amenazante, por lo que te concentras mucho en la tarea” – enunciaba Eldar Shafir, profesor de la Universidad de Princeton en su libro Scarcity (“Escasez“).

No obstante, tampoco debemos establecer demasiado poco tiempo para terminar una tarea, ya que si la fecha límite está demasiado cerca, podrías tender a trabajar de forma ineficiente.

Para aplicar esta ley de manera práctica, te propongo que pruebes esto: Imagina cuánto tiempo te requiere terminar una tarea y divide ese tiempo a la mitad (¡Ojo! Sin exagerar. Los plazos imposibles son contraproducentes). Coge un temporizador o programa en algún sitio visible la nueva fecha límite y trata de alcanzarla. Esto te permitirá estar concentrado en tu objetivo sin perderte en distracciones.

2. Lo que estás haciendo no te emociona

Cuando todas esas cosas que estás haciendo no te motivan, es complicado encontrar una técnica de crecimiento personal que te ayude. Es probable que continúes posponiendo tus compromisos.

Pero cuidado. Está claro que no todas las tareas que tienes que hacer te van a parecer motivantes. Antes de convencerte de que el curso al que te has apuntado o aquello en lo que estás trabajando no es para ti, pregúntate si realmente has perdido el interés por la meta final o si solo es un obstáculo pasajero. Puede que simplemente se trate de un examen particularmente complicado o un proyecto terriblemente aburrido.

En cualquier caso, si crees que realmente lo que estás haciendo no es lo tuyo, te propongo que hagas una lista de cosas que realmente te emocionen. Esas actividades o tareas que harías incluso sin que te pagaran. Puede ser una tarea complicada, pero ¿hay algo mejor encontrar una forma de ofrecer valor a los demás haciendo algo que te motiva?

3. No te gusta el trabajo sucio

A menudo, tenemos que completar actividades que creemos que son inútiles, superfluas y muy aburridas, pero que son inevitables. Por ejemplo, ¿a quién le gusta recopilar todas sus facturas a final de mes para hacer su declaración de la renta?

La solución a esto es evitar centrarse en la actividad en concreto. Mira el contexto y piensa en cómo te sentirás una vez te deshagas de esa aburrida tarea.

Otra opción puede ser buscar herramientas que te faciliten la tarea. Por ejemplo, en el caso de la recopilación de facturas, te propongo utilizar Invoicy. Desde luego, a mí es una herramienta que me ha ayudado a ahorrarme muchísimo tiempo y a mejorar mi gestión documental.

4. Tienes miedo

El miedo inmoviliza y bloquea, lo que hace que tendamos a postergar ese objetivo. Tanto si lo que te asusta es buscar un nuevo trabajo, como conocer a una persona o comenzar tu propio negocio, siempre encontrarás excusas para posponer lo que piensas, quieres y deberías hacer.

En este caso, la solución parte de tomar conciencia de que sí que eres capaz de actuar a pesar del miedo. Ser consciente de que es el miedo lo que te está bloqueando es el primer paso. Y, ¿sabías que actuar a pesar del miedo es la única forma de hacerlo desaparecer?

Bloqueo y procrastinación por miedo

Espero que este artículo te ayude a entender mejor qué es lo que te está llevando a dejar las cosas para más tarde y te haya dado herramientas para evitar actuar así.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Publicaciones relacionadas

Comienza escribiendo tu búsqueda y pulsa enter para buscar. Presiona ESC para cancelar.

Volver arriba