¿Podría el estrés mejorar nuestro rendimiento y productividad?

estrés positivo

El estrés se ha convertido en uno de los mayores problemas de nuestros días. Suele aparecer cuando nos encontramos en momentos de presión, situaciones que no sabemos cómo gestionar o factores que hacen que nuestro cuerpo active recursos para ponerse «a salvo» o en situación de alerta. Sin embargo, y aunque se tiende a ver como algo negativo, el estrés no es siempre «malo». De hecho, el estrés es algo que ha existido siempre como un elemento fundamental para nuestra supervivencia y que puede ayudarnos a aumentar mucho nuestra productividad. En este artículo te cuento qué es el estrés positivo y cómo aprovecharlo.

Decía la leyenda del tenis Billie Jean King que «La presión es un privilegio, te permite crecer». Cada desafío nos da una valiosa oportunidad de pasar a un nuevo nivel como líder, persona productiva y ser humano. Los obstáculos determinan en qué medida estamos dispuestos para convertirnos en el tipo de persona que puede ostentar ese éxito.

Las distintas variedades de estrés

El estrés puede tener varias caras (lo que es una razón de más para no descartarlo rotundamente como algo malo). En esta línea, los psicólogos distinguen entre el eustrés, el estrés agudo y estrés crónico.

Se dice que el eustrés es el «estrés bueno», ese que experimentamos cuando nos emocionamos. Por ejemplo, solemos experimentar eustrés cuando hacemos alguna actividad que nos genere adrenalina como el paracaidismo o subirse a una montaña rusa. El estrés agudo se manifiesta siempre que tenemos que enfrentarnos a algún tipo de incomodidad. Esto es lo que sentimos cuando aprendemos un nuevo idioma o empezamos un nuevo plan de ejercicios. Por último, el estrés crónico es el que se produce cuando estamos sometidos de forma repetida y durante largo tiempo a factores estresantes.

Mientras que el eustrés y el estrés agudo son saludables y pueden producir resultados muy positivos, es esencial evitar caer en el estrés crónico. El estrés ayuda a calibrar nuestro sistema nervioso y activa nuestras hormonas de lucha. El estrés agudo nos ayuda a reunir la suficiente fuerza de voluntad para establecer nuevos objetivos y cumplirlos. Incluso hay investigaciones que demuestran que «Mientras que un exceso de estrés puede provocar aburrimiento y depresión, un exceso puede causar ansiedad y mala salud. Sin embargo, la cantidad adecuada de estrés agudo pone a punto el cerebro y mejora el rendimiento y la salud».

Los beneficios de un estrés moderado

Hay tres beneficios principales del estrés, y que muchos tendemos a ignorar.

1. El estrés mejora nuestra función cognitiva

Prueba a hacer una autoevaluación de tu capacidad de trabajo durante las temporadas de mucho estrés en el trabajo. Es posible que te sorprendas de que, normalmente, es en esos momentos de mayor trabajo cuando más trabajo consigues sacar adelante. Compara esto con los días en los que tengas menos trabajo o estés más tranquilo. ¿Cuál es el resultado?

2. Mantiene nuestro cuerpo a la ofensiva

Ya hemos mencionado que el eustrés prepara a nuestro sistema nervioso. El «buen estrés» agudiza el sistema inmunológico y ayuda a combatir mejor a las infecciones. Además, en momentos de estrés positivo nos solemos encontrar con más energía y vitalidad, lo que nos ayuda en el desarrollo de actividades físicas.

3. Te hace una persona más fuerte

El estrés es una forma de energía que se parece mucho a la fricción que se genera en las máquinas. En las máquinas mecánicas se demostró que, a pesar de los esfuerzos en reducir la fricción para aumentar la eficiencia, esta fricción tiene más ventajas que inconvenientes. De la misma manera, sin una pequeña tensión es casi imposible alcanzar altos niveles de productividad. Tal y como nos muestra Tim Ferriss en su libro de La semana laboral de 4 horas, aunque el distrés (estrés negativo) nos hace más débiles, inseguros y nos incapacita para hacer cosas, el eustrés nos permite superar nuestros límites, reaccionar positivamente ante cualquier tipo de amenaza y salir de nuestra zona de confort para impulsarnos a crecer y mejorar.

¿Cómo podemos lograr ese estrés bueno o eustrés para alcanzar la productividad?

La psicóloga Kelly McGonigal llegó a una teoría basada en numerosos estudios de que, aunque el estrés tiene muy mala reputación, todo depende de nuestra mentalidad. Estar animado da como resultado un mejor rendimiento, mientras que centrarse demasiado en disminuir el estrés puede llegar incluso a ser un obstáculo. En su libro The Upside of Stress da algunos consejos para saber cómo aprovecharlo eficazmente.

  1. Convierte los nervios en emoción: Los atletas profesionales sacan provecho de sus nervios. Hacen que esos síntomas físicos (mariposas en el estómago, corazón que palpita rápidamente…) se transformen en una energía que te indique que tu cuerpo está preparado y que se está acelerando para afrontar ese nuevo reto. «Los estudios demuestran que si aceptas la energía del estrés, por ejemplo, llamándola emoción o diciéndote a ti mismo que te estás preparando, te ayudará a rendir mejor y a sentirte más seguro».
  2. Pregúntate qué es lo que te importa: Las cosas más importantes de nuestra vida no suelen ser fáciles de conseguir o mantener. Y es muy importante que lo recuerdes. «Úsalas como un recordatorio: Esto es lo que me importa y puedo tomar una decisión ahora mismo que me acerque a lo que quiero. Esta es una mentalidad muy diferente a la tendencia de ver el estrés como una señal de que te va mal en la vida.»
  3. Utiliza el estrés como una oportunidad para conectar con los demás: El estrés afecta a todo el mundo, incluso a ese compañero de trabajo súper zen que nunca parece ponerse nervioso. «Es realmente útil ver lo que sea que estés pasando como parte de la experiencia humana, en lugar de algo que solo te afecta a ti», dice la Dra. McGonigal. «La gente suele sentir que es la única persona en el mundo que está pasando por algo así. Date cuenta de que forma parte de lo que significa ser padre o madre, tener un trabajo difícil, obtener un título… Sea cual sea la situación estresante, date cuenta de que te conecta con todo el mundo, es decir, que no estás solo».
  4. Plantéate el momento como una oportunidad de crecimiento: «Pregúntate cómo esta situación estresante puede ser tu oportunidad de crecimiento», dice la Dra. McGonigal. «En lugar de machacarte por un error, dedica solo dos minutos a pensar en lo que puedes aprender de la situación. Los estudios demuestran que esto mejora tu respuesta física al estrés e incluso crea emociones como la esperanza, la alegría y el autoperdón que te permiten recuperarte y hacerlo mejor la próxima vez.»
  5. Pregúntate qué puntos fuertes aportas a la situación: «Suele ser común pensar de forma errónea que el estrés nos convierte en las peores versiones de nosotros mismos», dice la Dra. McGonigal. «Lo bueno de estos reajustes mentales es que si eliges considerar lo contrario a retirarte del estrés, puedes pasar de lo que podría ser una tendencia autodestructiva a tendencias más positivas y productivas». Es una oportunidad para recordarte en qué eres bueno, y luego poner esas habilidades en buen uso.

En conclusión, creo que debe utilizarse el estrés como una herramienta o recurso, es decir, algo que te haga mejorar, pero es una cuestión de cuánto, cuánto tiempo y cómo lo interpretas o percibes. No sirve de mucho eliminar los factores de estrés. Por el contrario, debemos aprovechar el estrés para crear una vida con más sentido.

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