Cómo ser un ninja de la productividad con el método CORD

ninja de la productividad

Los superhéroes no existen. Y, a menos que te pique una araña radiactiva, jamás alcanzarás niveles de productividad que puedan considerarse sobrehumanos.

Sin embargo, tal y como cuenta Graham Allcott en su libro Cómo ser un Ninja de la Productividad, los ninjas sí existen, y esto no aplica solamente a aquellos que practican las artes marciales japonesas. En líneas generales, el término «ninja» puede referirse a una persona con habilidades estelares y una mentalidad centrada. Empleando las técnicas adecuadas, cualquiera puede convertirse en un ninja.

¿Qué cualidades tiene un ninja de la productividad?

1. Mantener la calma

Incluso cuando un ninja tiene una lista de tareas en espiral, cultiva la mentalidad tranquila necesaria para abordar las decisiones difíciles y equilibrar las prioridades que compiten entre sí. Tiene procesos para asegurarse de que ninguna tarea se le escapa. Como resultado, nunca se siente abrumado.

2. Valora su tiempo

Un ninja también es exigente. Dice que no a las tareas y obligaciones que no sirven a su propósito final, y no tolera las interrupciones y distracciones innecesarias.

A lo largo del día, las personas suelen fluctuar entre tres niveles de atención. Está la atención proactiva, en la que estás atento y concentrado; la atención activa, en la que trabajas a buen ritmo, pero tu atención disminuye y eres susceptible a las distracciones y, por último, la atención inactiva: puede que estés sentado en tu escritorio pero, seamos sinceros, preferirías estar durmiendo la siesta. Los periodos de atención proactiva son óptimos para alcanzar la máxima productividad, pero nadie puede mantener la atención proactiva durante todo el día. Un ninja de la productividad puede, sin embargo, asegurarse de que su preciosa atención proactiva nunca se desperdicia.

3. Sabe manejar sus armas

Un buen ninja sabe manejar las armas que tiene a su alcance. Pero recuerda que estamos hablando de los ninjas de la productividad. Es decir, no estamos hablando de un ninja con espadas o «narutos», sino en flujos de trabajo y trucos de gestión del tiempo bien optimizados.

4. Es ágil y flexible

Cualquier ninja es ágil en cuanto al manejo de la carga de trabajo. Sabe cuándo y cómo cambiar de tarea de la forma más eficiente y sabe cuándo hay que dejarlo todo para responder a una oportunidad o extinguir una amenaza.

5. En constante mejora

La cualidad más importante del ninja es que no es perfecto. A veces, se equivocará o olvidará una tarea. Y no pasa nada, porque su objetivo no es la perfección, sino la constancia.

El método CORD del ninja de la productividad

El método CORD ofrece un enfoque para crear nuestra lista de tareas adaptada a la realidad. Para hacer las cosas, el primer paso es saber qué es lo que hay que hacer. Parece sencillo, pero normalmente empezamos a hacer una lista de lo que hay que hacer y luego nos distraemos pensando en cómo hacerlo todo. O peor aún, nos sentimos abrumados por todo lo que tenemos que hacer y abandonamos la lista por completo.

¿Cómo seguir el método CORD?

1. Capturar y recopilar

Concéntrate en recopilar todas las entradas de información de tu alrededor. Pueden ser tus propias ideas, acciones propuestas durante las conversaciones con tus compañeros, la bandeja de entrada del correo electrónico u otros «to-do’s» autoimpuestos o impuestos desde fuera. Mantener cada uno de estos elementos a cero conduce a la calma zen y a la preparación que necesita un ninja. La falta de esto lleva a… sentirse abrumado cuando llegan nuevas informaciones y no se abordan, a sentirse inseguro sobre lo que deberíamos hacer y a sentirse estresado porque podríamos estar pasando por alto cosas.

2. Organizar

Una vez que hemos capturado y reunido toda esa información, el hábito de la organización es el que nos permite hacer las preguntas cruciales para garantizar un enfoque implacable y la tranquilidad. Se trata de aplicar un pensamiento coherente y desarrollar hábitos que nos lleven a tener claridad en el tiempo que pueden llevar las cosas, qué tareas son las más prioritarias y una impresión realista de lo que realmente hay en nuestro plato.

3. Revisar

El hábito de la revisión incluye listas de comprobación diarias y semanales diseñadas para ayudarnos a dirigir nuestra atención y enfoque para lograr una eficiencia, atención y agilidad. El hábito de la revisión da a nuestro jefe interior la oportunidad de brillar y nos da la oportunidad de salir del caos para encontrar algo de claridad. La falta de este hábito nos lleva a una falta de capacidad para poner las cosas en perspectiva, un nivel de estrés constante que nos lleva a la ineficacia, una sensación constante de pánico y un estilo de trabajo reactivo en lugar de proactivo.

4. Hacer (del inglés, Do)

Por supuesto, todos los hábitos anteriores son de poca utilidad o valor a menos que tengamos el hábito de hacer las cosas. El hábito de hacer se centra en trabajar con los niveles de atención y energía, las elecciones, las tácticas y el impulso para lograr una eficacia óptima. También se trata de ser capaces de evitar la procrastinación, mantener la acción y sentirse positivo sobre el trabajo.

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