¿Puede la neuroplasticidad aumentar nuestra productividad?

neuroplasticidad

La neuroplasticidad es la capacidad del cerebro para cambiar y reestructurarse. Cada vez que nuestro cerebro quiere procesar nueva información, activa nuestras neuronas, forma nuevas conexiones y se altera nuestra forma y estructura cerebral. En esta línea, varios investigadores han descubierto que es posible aprovechar la neuroplasticidad para optimizar nuestra función cerebral, mejorar nuestro desempeño laboral e incluso influir en el desempeño de los equipos.

Sí, has leído bien. Cuando termines de leer este artículo serás capaz de cambiar la estructura de tu cerebro para aumentar drásticamente tu productividad en el trabajo.

¿Qué es la neuroplasticidad?

La neuroplasticidad, o plasticidad cerebral o neuronal, hace referencia al modo en el que nuestro sistema nervioso se ve alterado después de interactuar con el entorno. Hace algunos años se creía que el cerebro dejaba de desarrollarse después de los primeros años de vida. Se consideraba que solo los cerebros jóvenes eran «plásticos» y, por tanto, capaces de formar nuevas conexiones. Debido a esta creencia, los científicos también pensaban que si se dañaba una zona concreta del cerebro adulto, las células nerviosas no podían formar nuevas conexiones ni regenerarse, y las funciones controladas por esa zona del cerebro se perderían permanentemente.

Sin embargo, actualmente se sabe que el cerebro humano es un sistema dinámico y en constante reorganización, capaz de moldearse y remodelarse a lo largo de toda la vida. Es algo que ocurre constantemente, en tiempo real, e incluso mientras dormimos. Estamos todo el día recibiendo estímulos y emitiendo así acciones que modifican nuestro cerebro.

¿Cómo podemos poner en práctica la neuroplasticidad en nuestro día a día?

Si pensamos en nuestro cerebro como una red eléctrica, en la que miles de millones de vías se iluminan cada vez que pensamos, sentimos o hacemos algo, podemos entender la neuroplasticidad como una forma de crear nuevas vías, mientras se fortalecen las mejores de las existentes.

Estas conexiones recién construidas no solo nos ayudan a procesar la información más rápido, sino que también nos preparan para evitar la fatiga mental. ¿En qué se traduce eso? En menos estrés y menos errores. Es como pensar en nuestro cerebro como si fuera cualquier otro músculo. Si haces suficientes flexiones de bíceps, es probable que aumentes el tamaño de tus brazos. Lo mismo pasa con nuestro cerebro. Si lo ejercitamos correctamente y con frecuencia, lo reforzamos.

A continuación, te cuento los mejores consejos recomendados por expertos para aprovechar el poder de la neuroplasticidad.

1. Alimenta tu cerebro

Aunque nuestro cerebro constituye tan solo una pequeña parte de nuestro peso corporal, consume alrededor de una cuarta parte de todo lo que comemos. Por eso, si quieres unas conexiones neuronales buenas, también necesitarás unos buenos hábitos alimenticios. Aporta alimentos nutritivos y una gran dosis de vitamina D y magnesio para promover la neuroplasticidad. 

2. Duerme siestas

Aunque es evidente que no hay nada mejor para nuestro cerebro que una buena noche de sueño profundo, una pequeña siesta al más estilo español por la tarde elevará aún más tu potencial de neuroplasticidad. Pero cuidado, pequeña es igual a unos 20 minutos, no una hora. Una siesta corta puede estimular el crecimiento de los conectores cruciales entre las neuronas de tu cerebro. 

3. Usa la mano «mala»

Hacer cosas con la mano no dominante es una excelente manera de formar nuevas vías neuronales y fortalecer la conectividad de neuronas existentes. Si eres diestro, intenta cepillarte los dientes o beber agua con la mano izquierda. ¿Quieres ponértelo todavía más difícil? Hazlo mientras te balanceas sobre una pierna y otra (cuidado con caerse los primeros intentos).

4. Amplía tu vocabulario

¿Te atreves a aprender una palabra nueva todos los días? Según los expertos, este acto ayuda a generar una multitud de nuevas vías neuronales, tanto visuales como auditivas. ¿Te apuntas al reto?

5. No dejes que la jornada laboral se eternice

Al igual que ocurre con los músculos, el cerebro necesita tiempo de inactividad para poder funcionar correctamente. Hacer un parón del estrés del día es una manera de aumentar las endorfinas y crear las condiciones perfectas para promover la neuroplasticidad.

6. Juega al ajedrez u otros juegos de estrategia

Juegos como el ajedrez o los sudokus tienen un potencial infinito para mejorar la neuroplasticidad. De hecho, los jugadores de ajedrez tienen mucha más materia gris que los que no están familiarizados con este juego. ¿No tienes con quién jugar? No es excusa. Puedes jugar en chess.com cuando tengas unos minutos libres (y tranquilo, no es necesario terminar una partida para conseguir un impulso neurológico).

7. Haz ejercicios mnemotécnicos

Practicar con ejercicios mnemotécnicos, como fórmulas o rimas, puede mejorar la conectividad en nuestra red prefrontal, allanando el camino a nuevas vías positivas en su cerebro. Lee más sobre esto aquí.

8. Pon atención o medita

Una de las mejores cosas para promover la neuroplasticidad en un equipo de trabajo es incorporar la meditación en grupo con regularidad. Además de ayudar a generar las conexiones neuronales, aporta una sensación de calma, pasión y conciencia. Puedes incorporar este hábito a tus rutinas matutinas.

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