Los modelos mentales: la mejor manera de tomar decisiones inteligentes

modelos mentales

¿Te has preguntado alguna vez por qué dos cerebros piensan mejor que uno, y cuatro cerebros mejor que dos? La razón es que todos estamos limitados por nuestras propias experiencias, prejuicios y áreas de conocimiento. Cada uno tenemos nuestra manera de ver el mundo y todo lo que hay en él. Se trata de una especie de lente que vamos construyendo a partir de nuestras creencias, experiencias y opiniones. Sin embargo, esa lente no siempre es la mejor para todas las realidades. Y es aquí donde entran en juego los modelos mentales y en donde pueden sernos de gran ayuda.

¿Qué son los modelos mentales?

Los modelos mentales son la forma en que entendemos el mundo. No solo dan forma a lo que pensamos y cómo entendemos lo que nos sucede, sino que también dan forma a las conexiones y oportunidades que percibimos. Los modelos mentales son cómo simplificamos la complejidad, por qué consideramos algunas cosas más relevantes que otras y cómo razonamos.

Un modelo mental es simplemente una representación de cómo funciona algo. No podemos registrar todos los detalles del mundo en nuestro cerebro, por lo que usamos modelos para simplificar el complejo en partes comprensibles y organizables.

Los modelos mentales son imperfectos, pero útiles. No existe un modelo mental único de la física o la ingeniería, por ejemplo, que proporcione una explicación impecable de todo el universo, pero los mejores modelos mentales de esas disciplinas nos han permitido construir puentes y carreteras, desarrollar nuevas tecnologías e incluso viajar al espacio exterior. Como dice el historiador Yuval Noah Harari,Los científicos generalmente están de acuerdo en que ninguna teoría es 100% correcta. Por tanto, la verdadera prueba del conocimiento no es la verdad, sino la utilidad«.

¿Cómo nos afectan los modelos mentales?

La calidad de nuestro pensamiento es proporcional a los modelos que tenemos en la cabeza y su utilidad en la situación que nos ocupa. Cuantos más modelos tengamos, cuanto mayor sea nuestra caja de herramientas, más probabilidades tendremos de tener los modelos adecuados para ver la realidad. Cuando se trata de mejorar nuestra capacidad para tomar decisiones, la variedad es importante.

La mayoría de nosotros, sin embargo, somos especialistas en algún tema. Cuando un botánico observa un bosque, puede que se concentre en el ecosistema; en cambio, un experto en el medio ambiente verá el impacto del cambio climático, un ingeniero forestal el estado del crecimiento de los árboles y un empresario el valor de la tierra. Ninguno está equivocado, pero ninguno de ellos es capaz de describir el alcance completo del bosque. Compartir conocimientos o aprender los conceptos básicos de las otras disciplinas conduciría a una comprensión más completa que permitiría tomar mejores decisiones sobre la gestión del bosque.

Ventajas de los modelos mentales

  1. Nos reducen el tiempo necesario para resolver problemas. Si cada vez que nos enfrentamos a un problema tenemos que empezar desde cero, tardaríamos muchísimo más en resolverlo. Por ejemplo, si estás empezando a ahorrar para tu jubilación y no tienes ni idea de cómo gestionar tu dinero, aplicar el modelo mental de la capitalización compuesta te ayudará y te evitará muchos dolores de cabeza.
  2. Abre nuestra mente a nuevas formas de pensar. Tener una única manera de ver las cosas nos frena. Usar distintos modelos mentales nos hace crecer, personal y profesionalmente, nos predispone a aprender y a identificar nuestros propios sesgos mentales.
  3. Nos hace más flexibles. La adaptabilidad es una gran virtud en los tiempos que corren. Tener una caja de herramientas más amplia en nuestra mochila nos permite tener mayor variedad de perspectivas y aguantar de manera más flexible los golpes.

Los 10 modelos mentales más conocidos

En esta lista te incluyo algunos de los modelos mentales que a mí me parecen que son muy útiles. De todas formas, te recomiendo que eches un vistazo al podcast de Jaime Rodríguez de Santiago (Kaizen), quien comparte distintos modelos mentales de forma divertida y didáctica.

1. Teorema de Bayes

Este teorema describe la probabilidad de que algo ocurra, en base a factores potencialmente relevantes. Estos factores incluyen pruebas de resultados anteriores y condiciones actuales que podrían afectar a un nuevo resultado.

Para que te hagas una idea de cómo podría ser este teorema en el sector del marketing, imagina que lanzaste una campaña de email marketing hace cuatro meses y tuvo una tasa de apertura del 20%. Al mes siguiente, lanzaste una campaña similar con el objetivo de lograr una tasa de apertura del 20%, pero en su lugar obtuviste una tasa de apertura del 25%. En el tercer mes, la campaña tuvo una tasa de apertura del 26%. Entonces, el último mes, decides lanzar una última campaña eliminando a los contactos que no han abierto ningún correo.

Dado el aumento constante de la tasa de apertura en los últimos cuatro meses, y el hecho de que eliminamos los correos electrónicos más inactivos de la lista de contactos, un objetivo realista de tasa de apertura según el Teorema de Bayes podría ser del 30%.

2. Círculo de competencia

Podemos agradecer a Warren Buffett este modelo mental. En 1996, Buffett dijo a sus accionistas: «No hay que ser un experto en todas las empresas, ni siquiera en muchas. Solamente tienes que ser capaz de evaluar las empresas dentro de su círculo de competencia. El tamaño de ese círculo no es muy importante; en cambio, conocer sus límites, es vital«.

Este modelo mental nos invita a centrarnos en nuestra área de competencia y a no tener miedo a decir «no sé» o a pedir ayuda cuando estemos invadiendo el círculo de competencia de otra persona.

3. Sesgo de confirmación

Se trata de una tendencia humana a buscar e interpretar la información de forma que refuerce o confirme lo que ya crees. Por ejemplo, cuando los médicos tienen una idea sobre el diagnóstico de un paciente, pueden caer en la tentación de buscar evidencias que respalden su teoría mientras subestiman la evidencia que respalda un diagnóstico alternativo que es igualmente plausible.

Para evitar el sesgo de confirmación, hay que aceptar la idea de que nuestra percepción no es siempre igual a la realidad. Desafíate a encontrar diferentes interpretaciones de lo que está sucediendo. Ser más escéptico te llevará a indagar más profundamente en busca de objeciones – lo que, a su vez, te ayudará a establecer expectativas más realistas antes de que sea demasiado tarde.

4. Modelo mental de inversión

La perspectiva de inversión es uno de los modelos mentales más poderosos. En lugar de pensar en el resultado deseado, considera el resultado que te gustaría evitar.

Por ejemplo, digamos que quieres ser ascendido a director de marketing. En lugar de preguntarte: «¿Cuáles son las cinco cosas más importantes que podría hacer para ser ascendido?», pregúntate: «¿Cuáles son las 10 cosas más importantes que impedirían mi ascenso?».

Como dice Shane Parrish, «evitar la estupidez es más fácil que buscar la brillantez«. Aunque no siempre encontrarás la respuesta invirtiendo el problema, seguro que mejorarás.

5. Error de atribución

Es más probable que creamos que alguien actúa de cierta manera por su carácter que por la situación.

En otras palabras, si un compañero que no te cae demasiado bien no se presenta a una reunión del equipo, probablemente pensarás antes: «Es un flojo«, en lugar de «Debe haberle pillado un atasco en el tráfico«.

Desafíate a dar a la gente el beneficio de la duda. El comportamiento suele ser situacional, así que tus predicciones sobre cómo actuará la gente serán más acertadas si no atribuyes las cosas a «cómo son».

6. La navaja de Hanlon

Este principio dice que «Nunca atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez». Muchas veces nos ofendemos por reacciones o por comentarios de los demás, que pensamos que han hecho con mala intención, cuando muchas muchas veces no son más que el resultado de una metida de pata o una falta de capacidad. Algunas veces puede haber sido con la mejor de las intenciones y en otras muchas quizá la cosa no fuera con nosotros, pero nos lo acabamos tomando como algo personal.

Por ejemplo, es fácil caer en este principio cuando tenemos que hablar con una persona que ha tenido una ruptura con su pareja o que acaba de perder a un ser querido. Son situaciones a las que no estamos acostumbrados y a veces nos sorprendemos a nosotros mismos diciendo alguna barbaridad y pensando “tierra trágame”. ¿Por qué decimos estupideces en situaciones tan poco apropiadas? Pues podemos resumirlo siguiendo al supuesto Hanlon como “simple estupidez” o podemos pensar que los nervios nos han jugado una mala pasada, una falta de habilidad, o lo que sea. El caso es que obviamente no teníamos una mala intención cuando hicimos ese comentario tan poco afortunado.

7. Ley de rendimientos decrecientes

Llegado un punto, los beneficios incrementales que obtienes de una inversión son cada vez menores cuando se mantengan el resto de factores a nivel constante.

La existencia de los rendimientos decrecientes puede parecer lógico si lo pensamos desde el siguiente punto de vista: no por tener más obreros en una construcción necesariamente el trabajo se hará de manera más rápida y eficiente. Por ejemplo, puede llegar un punto en el que al estar tantas personas trabajando en un mismo espacio pueden llegar a incordiarse por falta de espacio y no terminen sus tareas correctamente.

8. Costes de oportunidad

En nuestra vida tenemos que tomar decisiones constantemente para cualquier cosa. Por ejemplo, imaginemos que tenemos 10 euros y tenemos varias alternativas para gastarlos (ir al cine, dar un paseo por el parque y ahorrarlos, cenar fuera…), el coste de oportunidad va a ser el beneficio que nos podría reportar la alternativa a las que hemos renunciado.

La teoría sobre el coste de oportunidad nos dice que si hemos elegido ir a ver una película, siguiendo con el ejemplo anterior, y mientras la estamos viendo no nos gusta, pensando económicamente es mejor irse del cine y aprovechar el tiempo disfrutando otra de las alternativas, ya que el dinero gastado en el cine no lo vamos a recuperar. Pero yéndonos, al menos podremos aprovechar el tiempo en hacer otra cosa, como dar un paseo por el parque.

9. Teoría de los juegos

La teoría de juegos estudia las decisiones en las que para que un individuo alcance el éxito tiene que tener en cuenta las decisiones tomadas por el resto de personas que intervienen en la situación. Es decir, no sirve únicamente pensar qué vamos a hacer, sino que tenemos que preguntarnos qué vamos a hacer teniendo en cuenta lo que pensamos que el resto de personas harán.

El dilema del prisionero es el ejemplo más típico de teoría de juegos. Supongamos que detienen a dos personas por delitos menores. La policía sabe que han cometido uno peor, pero necesitan pruebas, supongamos que una declaración de uno de los dos. Si ambos delatan al otro por el delito mayor irán seis años a la cárcel. Si uno delata y el otro no, el delator irá un año por colaborar y el otro irá diez años por el delito. Teniendo en cuenta que los prisioneros no pueden comunicarse entre ellos (están en habitaciones separadas) ¿qué harán?

10. Principio de Pareto

El principio de Pareto, también conocido como la regla del 80/20, significa que la mayoría de los resultados no se distribuyen por igual. En otras palabras:

  • El 20% del trabajo genera el 80% de los rendimientos
  • El 20% del tráfico produce el 80% de los clientes potenciales
  • El 20% de las funciones es responsable del 80% de su uso
  • El 20% de su tiempo produce el 80% de sus resultados

Si puedes centrarte en tus principales clientes, actividades de venta, etc., tendrás mucho más éxito.

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