Los ladrones de tiempo que deberías evitar a toda costa

ladrones de tiempo

Seguro que te ha ocurrido. Después de unos días o semanas trabajando duro, por fin dispones de una tarde para ti. Has planeado terminar aquel libro, ver un capítulo de la serie que te apetecía empezar, poner en orden la casa o alguna otra prioridad personal y, de repente, suena el móvil. Y entonces, un amigo o conocido te tiene más de una hora al teléfono contándote algo que ya te explicó y que no es algo realmente de tu interés.

Pero no solo es eso. Cuando cuelgas el teléfono te encuentras realmente cansado y ya no haces lo que tenías previsto hacer. Es decir, no solo te ha robado una hora de tu tiempo, sino también la energía de las horas siguientes.

Además de estas habituales interrupciones, también existen otros ladrones de tiempo por el hecho de estar siempre «conectados». De hecho, el mismo Andrea Giuliodori en su libro Reconquista tu tiempo enuncia que: «Nos han mentido. Durante años nos han contado la historieta de querer «conectar el mundo» gracias a las nuevas tecnologías, pero la verdad es que detrás de las bambalinas estaban creando páginas web, aplicaciones y tecnologías diseñadas expresamente para sacar provecho de las vulnerabilidades humanas y creando dependencia«.

Ya hace más de 200 años Napoleón Bonaparte citaba que «Hay ladrones a los que no se castiga, pero que roban lo más preciado: el tiempo«.

Las interrupciones de nuestro día a día son un gran factor de nuestro agotamiento. Tanto si trabajamos por cuenta propia como si lo hacemos para una empresa, detener eso que estamos haciendo para atender a alguien aumenta nuestros niveles de estrés y baja nuestro rendimiento. Pero no solo eso. Las relaciones y las comunicaciones pueden incidir directamente en nuestra calidad de vida.

La ley de Parkinson de la trivialidad

Otra cosa habitual suele ser invertir tiempo en tareas insignificantes y que, aunque roban gran parte de nuestra energía, no son realmente esenciales. Esta situación, se agrava cuando una tarea debe llevarse a cabo por un colectivo de personas, y una decisión unánime es requerida para completar la tarea.

Esto es lo que se conoce como la a ley de Parkinson, un concepto desarrollado en 1957 por el escritor e historiador naval Cyril Northcote Parkinson en su libro La ley de Parkinson y otros ensayos.

En su libro, Cyril contaba un relato en el que se veía esta situación. «Un comité tiene previsto aprobar la construcción de una planta nuclear y lo hace sin apenas discusiones o deliberación, centrándose en los aspectos más técnicos, prioritarios y estrictos. Suponía una decisión muy importante que solamente debía ser valorada por un puñado de expertos en la materia.

Un poco más tarde, ese mismo comité tuvo que decidir de qué color se pintaría el cobertizo para guardar las bicicletas que iban a trabajar a la central. ¿Qué ocurrió entonces? Que todo el equipo se involucró y dió lugar a un eterno debate sobre un tema trivial, pero del que todos podían opinar. Esto hizo que se le dedicara mucho más tiempo y energía a esta decisión que a la construcción de la central en sí misma».

En la vida diaria, pedimos consejos sobre muchísimas decisiones triviales que provocan un efecto similar al del cobertizo de las bicicletas: nos roban tiempo y energía y no nos aportan ningún valor.

¿Cuáles son nuestros mayores ladrones de tiempo?

interrupciones que nos roban tiempo

1. Gente desocupada

Aunque pueda parecer contradictorio, aquellos con menos responsabilidades u obligaciones suelen buscar a las personas más ocupadas para robarles el poco tiempo que les queda.

2. Distracciones digitales

¿Alguna vez has sentido el famoso FOMO (Fear of Missing Out)? Se trata de ese miedo irracional de perdernos algo, de no estar al corriente de todo y de correr el riesgo de quedar apartados. Las notificaciones de colores llamativos que utilizan las redes sociales y las aplicaciones de mensajería tienen el objetivo de accionar nuestro FOMO y empujarnos a comprobar todo lo que está sucediendo en el círculo de nuestros contactos. Eso sí, son uno de los principales ladrones de tiempo de nuestros días.

3. No saber decir que no

Compromisos a los que acudimos por simple obligación o porque no supimos decir no en su momento. Una de las ventajas del confinamiento es que nos ha permitido hacer limpieza en este sentido.

4. No delegar

Cuando evitamos delegar tareas y pretendemos hacerlo todo nosotros mismos, nos sobrecargamos y nos quedamos sin tiempo para las tareas que son verdaderamente importantes. Hay cosas que otros pueden hacer mejor, más rápido y con menos coste que tú.

5. Mala comunicación

A veces, por miedo a dar demasiados rodeos o incomodar, dejamos algunos puntos abiertos o poco claros. Así, únicamente logramos un trabajo mal hecho o incompleto, que hace que tengamos una larga lista de consultas posteriores. Para evitar esto es mejor ser claro y específico.

6. Falta de organización

No tener una planificación clara o la falta de objetivos suele dar como resultado gran pérdida de tiempo en decidir cuál será la tarea siguiente. Además, solemos dejar las tareas a medio hacer, olvidamos plazos y vivimos de urgencia en urgencia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Publicaciones relacionadas

Comienza escribiendo tu búsqueda y pulsa enter para buscar. Presiona ESC para cancelar.

Volver arriba