Consejos para diseñar tu mejor rutina matutina y comenzar bien el día

rutina matutina

Dice el refranero español que «lo que bien empieza, bien acaba«. Pero ¿alguna vez te has parado a pensar en su verdadero significado? Este dicho folclórico poco usado hoy en día expresa la importancia del esfuerzo inicial. Y es que todo aquello que se hace bien desde el principio, tiene más posibilidades de tener un mejor final.

Esto mismo ocurre con nuestros días. Tomar el control de los primeros 60-90 minutos de nuestra jornada nos hace ser más productivos durante el resto del día. De hecho, Jocko Willingk, exoficial de los Navy Seal, escribió en su libro Extreme Ownership: How U.S. Navy Seals Lead and Win sostiene que «Cuando suena el despertador, puedes elegir entre levantarte inmediatamente o quedarte en la cama. Si tienes la disciplina de levantarte, has vencido, examen aprobado. En cambio, si tu carácter es débil y en ese momento decisivo te permites quedarte en la cama, has perdido«.

¿Cuál es tu rutina matutina?

Imagina dos situaciones. En la primera se ve una habitación a oscuras en el que una silueta similar a un zombi busca desesperadamente el botón de retrasar el despertador para seguir durmiendo durante unos minutos más. Diez minutos más, cinco minutos más…

Todavía grogui y cubierto con mantas, el personaje de nuestra escena coge el teléfono móvil y empieza a comprobar todas las redes sociales llenas de publicidad, mensajes que responder y vídeos ridículos que le han pasado por el WhatsApp. Al fin, consigue salir de la cama y arrastra los pies hasta el baño. Eso sí, tarde. En cinco minutos tiene que salir de casa así que, si le sobran treinta segundos, devora algún alimento alto en azúcar o directamente se salta el desayuno y sale corriendo de casa pensando: «Vaya mañanita«.

Ahora vamos a pensar en una segunda situación. En ella, nuestro protagonista resiste a la tentación de quedarse en la cama y pocos segundos después de que suene el despertador, se pone de pie. Sin coger el teléfono de móvil, se pone las zapatillas deportivas para ir a andar o correr durante veinte minutos. Al volver a casa, se da una ducha y toma un desayuno nutritivo y energético antes de salir a trabajar.

¿Te has visto reflejado con alguna de las dos situaciones? Quizá las escenas sean algo distintas a tu comienzo del día y puede que en tu caso aparezcan más actores en la escena: tu pareja, tus familiares, niños, compañeros de piso o alguna mascota.

La cuestión es que cada mañana al despertarnos se nos ofrecen dos posibilidades, la de llevar acciones que estropeen nuestro día o crear una rutina matutina que haga que te ayude a empezar con buen pie.

Tres consejos para empezar bien el día

En este artículo quiero dejarte algunos instrumentos para que las primeras horas de tu jornada sean realmente especiales y consigas arrancar con más energía, menos estrés, más confianza y motivación. De todas formas, considero que estos consejos pueden no ser para todo el mundo. Cada uno tenemos unas aspiraciones, responsabilidades y exigencias y es posible que alguna de las herramientas que aquí te indico no funcione contigo.

1. Sé más fuerte que el despertador

Si has seguido a Nike en los últimos meses, probablemente habrás escuchado su nuevo reto «Vence al Despertador» con Nike+. Este reto invita a vencer al despertador durante doce días corriendo entre las 5 y las 9 de la mañana para acumular y ganar experiencias exclusivas.

Este reto puede ser una buena iniciativa para empezar bien el día. No obstante, si crees que esto es demasiado para ti, por el momento yo te sugiero que comiences por dejar de posponer el despertador y empieces el día como un verdadero Navy SEAL. Se trata de una acción simple y difícil al mismo tiempo (hasta que consigues vencer a tu fuerza de voluntad): o decides levantarte de la cama en cuanto suena el despertador o decides quedarte durmiendo. Será esa sensación de victoria por conseguir levantarte lo que te permitirá levantarte con más fuerza mental.

De hecho, hay quienes sugieren que es mucho mejor opción olvidarse del móvil como despertador y recuperar el despertador tradicional. De esta manera, evitarás la tentación de coger el móvil nada más levantarte y de empezar el día cargado de noticias, citas, emails y mensajes de WhatsApp. Incluso existen unos despertadores de luz que natural que simulan el amanecer y hacen que nuestro cuerpo reaccione a la luz creciente, logrando de esta forma un despertar natural.

2. Reduce tu fatiga de decisiones

En el momento en el que nos despertamos comenzamos a tomar decisiones: ¿Me pongo la camisa blanca o la azul?, ¿Café con leche o café solo?, ¿Me levanto de la cama o duermo cinco minutitos más?, ¿Falda o pantalones?, ¿Bajo por las escaleras o cojo el ascensor?…

Parecen preguntas bastante sencillas de contestar, ¿verdad? Y, aun así, tener que tomar tantas decisiones, aunque puedan parecer triviales, tiene un coste. Nuestra mente se ve obligada a tomar un promedio de 35.000 decisiones al día, lo que puede ser agotador para nuestro cerebro. Esto conoce como la fatiga de la decisión y quiere decir que la mente humana tiende a tomar peores decisiones a medida que el número de estas aumenta.

El profesor Roy F. Baumeister hablaba sobre la relación entre la fuerza de voluntad y la calidad de las decisiones en su libro Willpower: Rediscovering the Greatest Human Strength. Incluso se sabe que, durante la fatiga por tomar decisiones, nuestro cerebro puede hacer un cortocircuito por completo y no tomar ninguna decisión, lo que se conoce como parálisis por análisis.

Relación entre el número de decisiones y la calidad de las decisiones que tomamos Roy F. Baumeister

Si entendemos nuestra mente como una batería, podríamos decir que si hemos descansado bien, estamos bien alimentados y tendemos a tener pensamientos positivos, la batería estará en su máxima carga. No obstante, esta batería tiende a descargarse con cada decisión que tomamos, incluso con aquellas decisiones que parecen sencillas. Por este mismo motivo, es más común que al final del día caigamos más en tentaciones como en saltarnos el entrenamiento, recurrir a comida rápida u otras decisiones que nos lleven por el camino de menor resistencia.

Seguro que si piensas en Steve Jobs te vendrá a la cabeza su inconfundible look compuesto por vaqueros, jersey de cuello alto y zapatillas; un combo que mantuvo durante toda su carrera profesional. ¿Por qué? Porque llevar todos los días la misma ropa o un uniforme es una manera de reducir la famosa fatiga de las decisiones.

Está claro que esto puede parecer un poco extremista, pero intentar reducir el número de decisiones que tomamos durante los primeros minutos de nuestra rutina puede ayudarnos a empezar el día con una actitud mental adecuada. Te propongo los siguientes ejemplos: preparar la noche antes la ropa que te pondrás, decidir qué vas a desayunar, evitar el spam en tu correo (desinscribirse de todas las listas de correo que no te interesen), quitar las notificaciones de tu teléfono móvil o eliminar aquellas tareas que no te aporten lo suficiente.

3. Establece tu rutina matinal

Este punto está bastante relacionado con lo anterior. Si conseguimos pasar nuestros primeros minutos del día en piloto automático, la fatiga de decisiones es más fácil de vencer.

Hay quienes piensan que el hecho de crear una rutina podría hacer que su vida sea más aburrida o que pierda dinamismo o espontaneidad. Sin embargo, esto no es realmente cierto. Tal y como dice James Clear en su libro Hábitos Atómicos, «Cuando tus hábitos se realizan de manera automática porque ya están encriptados en tu cerebro, cuando los aspectos fundamentales de la vida están bajo control, tu mente se libera y tiene oportunidad de concentrarse en nuevos retos y en dominar el siguiente nivel de problemas. Construir hábitos en el presente te permite hacer más en el futuro«.

Define tu propio ritual matutino que incluya acciones concretas que te hagan sentir bien y contribuyan a tu salud y bienestar.

¿Cuáles son los ingredientes que no deben faltar en tu ritual matutino?

  1. Despiértate antes: Si te despiertas con poco margen, es muy probable que no puedas hacer todo con tranquilidad, ya que tendrás que prepararte corriendo para llegar a la reunión que tengas planificada a primera hora. Programa el despertador para que te permita empezar el día lo mejor posible.
  2. Ejercítate: Mover los músculos las primeras horas es fundamental. No es necesario que corras 15 km o levantes 100 kilos en el gimnasio. Dar un paseo, un poco de yoga o pilates, correr un poco o una rutina de entrenamiento en casa es suficiente para hacer circular la sangre.
  3. Fórmate: Desde leer algunas páginas de desarrollo personal, hasta escuchar algún audiolibro o podcast sobre algún tema que te interese o ver un vídeo de un curso online. Dedica 15 o 20 minutos para activar el cerebro, un músculo tan importante y a veces tan olvidado.
  4. Párate: Tomar una pausa después de todos los puntos anteriores y restablecer el contacto con tu espíritu y el momento presente te ayudará a tomar perspectiva sobre los problemas, desafíos y preocupaciones del día. Hay quienes optan por la meditación o el mindfulness, pero dedicar un rato a respirar o a reflexionar puede ser suficiente.

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