Los cinco pasos de los Sabios de Sivana para lograr tus propósitos

sabios de Sivana

Si todavía no has leído el libro El monje que vendió su Ferrari de Robin Sharma, te recomiendo que lo incluyas en tu lista de libros pendientes. Entre las técnicas y herramientas que muestra, hoy quiero centrarme en un sencillo método propuesto para perseguir y lograr tus objetivos y construir hábitos duraderos.

1. Crea una imagen mental clara del resultado que quieres conseguir

El primer paso de este método es que nos formemos una imagen mental clara de cuál es nuestro objetivo. Te pondré varios ejemplos:

  • ¿Quieres montar tu propia empresa o proyecto empresarial? Imagínate dando una presentación delante de unos inversores o contando tu proyecto en una conferencia en frente de cientos de personas.
  • Si lo que quieres es perder peso, imagínate levantándote por la mañana y visualizándote delante del espejo con tu cuerpo objetivo.
  • Si quieres conseguir leer todos los días un rato, visualízate a ti mismo leyendo en la cama antes de ir a dormir y sintiéndote bien por haber conseguido tu propósito.

Cuanto más veces lo visualice y más real y vívida sea la imagen que te crees, más fácil será que tu subconsciente se comprometa con esa meta y actúe en consecuencia.

Tienes que creerte de verdad que puedes llegar a ser esa persona. Como decía también James Clear en Hábitos atómicos, «Construir mejores hábitos no consiste en usar hilo dental cada noche ni de tomar duchas frías cada mañana. No se trata de alcanzar determinados indicadores superficiales de éxito. Por supuesto, los hábitos positivos pueden ayudarte a alcanzar ese tipo de objetivos, pero en el fondo los hábitos no consisten en obtener algo, sino en convertirte en alguien«. ¿En quién te quieres convertir?

2. Genera cierta presión positiva sobre ese resultado

Si nos sometemos a nosotros mismos a presiones positivas, será mucho más fácil evitar caer en viejos hábitos. Si, por ejemplo, te comprometes públicamente a cumplir un objetivo, esa presión te estimulará a trabajar hacia esa dirección simplemente para no sentir que has «defraudado» a ese compromiso.

Otra presión positiva puede ser el hecho de unirte a un ambiente en el que tu propósito deseado sea un comportamiento habitual. Si tienes el objetivo de leer varios libros al mes, unirte a un club de lectura hará que ese vínculo con tu identidad sea todavía más fuerte. Del mismo modo, seguro que te sentirías fuera de lugar la primera vez que acudas a un gimnasio, pero si encuentras similitudes y te «comprometes» con la gente que acude regularmente, será mucho más fácil que sigas yendo y que mantengas el hábito.

3. Establece una fecha límite y comprometida sobre papel

Nunca deberíamos marcarnos una meta sin fijar un plazo. Hay cientos de estudios que avalan que tener intenciones de implementación, es decir, el establecer de un plan de antemano es realmente efectivo para apegarnos a nuestras metas. Muchas veces tratamos de cambiar hábitos sin definir este tipo de detalles básicos. Nos autoconvencemos diciéndonos cosas del tipo «Voy a comer de forma saludable» o «Voy a leer más a menudo», pero dejamos al azar y esperamos que «nos acordemos de hacerlo». Esto hace que confundamos la falta de motivación con lo que es en realidad falta de claridad. Si, en lugar de esperar a que la «inspiración» llegue a nosotros, nos ceñimos a seguir el plan determinado de antemano, ir en la dirección correcta resulta mucho más fácil.

No obstante, el hecho de no tener un plan establecido no debería ser una manera de postergar la acción. Es muy común empantanarse al tratar de buscar el plan ideal para cambiar. Nos centramos tanto en cómo descubrir la mejor manera de hacerlo que nunca nos ponemos manos a la obra. A veces, lo mejor es enemigo de lo bueno. En cambio, pasar a la acción es la única manera de producir resultados.

4. Aplica la regla mágica del 21

Los sabios de Sivana creían que, para que un comportamiento cristalice en hábito, hay que realizar esa nueva actividad durante veintiún días seguidos. Según ellos, este era el tiempo necesario para crear un nuevo camino neuronal y que ese nuevo hábito se quede asentado.

En este sentido, en mi opinión no importa tanto el tiempo que lleves practicando ese hábito sino el número de veces que has realizado esa nueva tarea. Es decir, no importa tanto cuánto tiempo se requiere para desarrollar cierta automaticidad, si no cuántas veces es necesario repetirla para que se vuelva automática. Puedes hacer algo dos veces en un mes o doscientos cincuenta veces en un mes. La frecuencia es lo que marca la diferencia. Tenemos que acumular suficientes intentos satisfactorios hasta que la conducta esté asentada en nuestra rutina diaria.

5. Disfruta del proceso

Por último, la filosofía de los sabios de Sivana recuerda que tenemos que pasarlo bien mientras avanzamos por el camino. Cada momento que vivimos es un regalo y una oportunidad. Tenemos que centrarnos en nuestras metas, pero sin dejar de disfrutar de cada día.

Además, el hecho de hacer atractivo el proceso hará aumentar nuestra dopamina y, con ello, la motivación para actuar.

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