Las 10 cualidades secretas de las personas carismáticas

persona carismática

Seguro que conoces a alguna persona que según llega a una sala, inmediatamente se convierte en el centro de atención. Esas personas que tienen un magnífico don de encantar a los demás. Cuando empiezan a hablar, se hace el silencio y los que les rodean escuchan con expectación sus palabras. Si alguna vez has estado en presencia de una de estas personas carismáticas, sabes exactamente a qué me refiero.

La cuestión es… ¿podemos convertirnos nosotros mismos en una de esas personas? ¿El carisma es algo con lo que se nace, o se puede desarrollar y aumentar?

Lo primero, ¿qué es el carisma?

El carisma es un término bastante amplio, y hay una serie de rasgos que contribuyen a definir a alguien como carismático. A grandes líneas, se puede definir como la capacidad de una persona para ejercer el encanto, atraer y persuadir a los demás. Tres de las características más destacadas de una persona son su confianza, su presencia y su amabilidad.

  • Confianza. La confianza permite a una persona carismática evaluar con precisión las áreas en las que destaca y transmitir ese conocimiento a los demás a través del lenguaje corporal y sus patrones al hablar. Una persona segura de sí misma genera carisma gracias a que consigue representar la mejor versión de sí misma ante los demás.
  • Presencia. Indica el grado de atención que damos y recibimos de otras personas. Las personas carismáticas tienden a prestar atención a los demás (escuchándolos con intensidad, por ejemplo) y al mismo tiempo tienen la capacidad de atraer esa atención, convirtiéndose en el centro de atención.
  • Amabilidad. Indica la capacidad de ejercer el poder y la presencia en nombre de los demás. Encontramos carismáticas no sólo a las personas que tienen influencia y presencia, sino que aplican estas «palancas» personales para ayudarnos o para ayudar a las causas que aportan valor a los demás.

¿Podemos convertirnos en una persona carismática?

La mayoría de la gente mantiene la idea errónea de que el carisma no se puede desarrollar, sino que es innato. Sin embargo, esto no es totalmente cierto. Aunque hay gente que tiene más facilidad para ser más carismática, el carisma es algo que se puede desarrollar y perfeccionar.

Antes de sumergirnos en la ciencia del carisma, te propongo hacer un pequeño autodiagnóstico. ¿Cómo de carismático eres? Aquí tienes un cuestionario basado en una investigación de la Harvard Business School sobre el carisma.

Te darás cuenta de que gran parte del carisma está relacionado con un fuerte sentido de la autoestima. El carisma que nos atrae e inspira a todos es la intensa e inquebrantable seguridad en sí mismo que tiene alguien, pase lo que pase. Esta característica les permite abrir nuevos caminos, persiguiendo sus visiones. Hacerlo conscientemente es testimonio de creatividad, idealismo, perseverancia y convicción. Todas estas son cualidades que hacen que las personas sean carismáticas. La buena noticia es que muchas de ellas pueden aprenderse, entrenarse y perfeccionarse con la práctica.

Las 10 cualidades secretas de las personas carismáticas

Robert Greene, conocido por sus libros sobre el poder, la naturaleza humana y la seducción elaboró una lista de 10 cualidades de las personas carismáticas tras estudiar el comportamiento y la historia de grandes artistas, científicos, empresarios y emperadores de todos los tiempos. ¿Quieres saber cuáles son estas 10 cualidades y cómo puedes entrenarlas para aumentar tu carisma?

1. Propósito

A la gente le gusta dejarse llevar por los que saben a dónde van. Y la firmeza es doblemente carismática en tiempos de crisis o dificultad: donde todos dudan, los que tienen carisma persiguen sus objetivos y muestran una claridad cautivadora al abordar los problemas.

No hay nada más magnético que una persona que está en paz consigo misma, que se siente cómoda donde está, que siente que está en el lugar adecuado en el momento adecuado y que sabe exactamente dónde quiere estar.

En este sentido, te propongo que intentes acostumbrarte a marcarte unos objetivos claros y a perseguirlos con determinación. Trata de cultivar constantemente tus talentos, fórmate y esfuérzate por mejorar. La frase «yo me encargo» es terriblemente carismática. En lugar de retroceder antes las dificultades, conviértete en esa persona que siempre es capaz de encontrar una solución incluso cuando los demás parecen no verla.

2. Disciplina

Hoy el compromiso está a la orden del día en el trabajo, en la familia, en las relaciones sociales. Vivir de acuerdo a los propios valores e ideales y convicciones a pesar de lo que opinen los demás demuestra una increíble fuerza y despierta una gran admiración.

Piensa, por ejemplo, en esa propuesta de despertarse a las 5 de la mañana que tanto se promulga entre los entusiastas del crecimiento personal. Es probable que no sea fundamental levantarse al alba para conseguir todos nuestros objetivos (aunque es posible que ayude), pero las personas que pueden mantener rutinas matutinas «milagrosas» inspiran gran admiración.

Puedes hacer una lista de cuáles son esos valores, hábitos y comportamientos que para ti son importantes para lograr calidad de vida y crecimiento personal y trata de respetarlos durante unos días. Después, analiza cómo te has sentido y cómo te ves a ti mismo tras haber sido fiel a tus valores. Como verás, la disciplina es carismática.

3. Misterio

Las personas carismáticas no suelen alardear de todo lo que han hecho. Es más, suelen mantener un curioso secretismo que obliga a los demás a imaginar y a hacerse preguntas.

En definitiva, intenta no ser un libro abierto cuando conoces a nuevas personas. Trata de escuchar y entender lo que interesa a tus oyentes y céntrate en qué es lo que puedes decirles que sea interesante para ellos: esto hará que tu conversación sea mucho más enriquecedora y carismática.

4. Pasión

El auténtico carisma significa la capacidad de generar interiormente y expresar exteriormente una gran emoción. De hecho, la pasión es una cualidad bastante escasa hoy en día y, precisamente por eso, ese fervor pasional es extremadamente fascinante a los ojos de los demás.

La actitud puede ser contagiosa, por lo que te animo a intentar poner energía y pasión en todo lo que hagas.

5. Vulnerabilidad

El carisma no es igual a perfección. Existe la idea errónea de que las personas muy carismáticas son perfectas. Que su carisma proviene de sus habilidades superiores, de alto nivel, ingresos superiores a la media o buena pinta.

Sin embargo, el psicólogo Richard Wiseman realizó un estudio con dos actrices tratando de vender una licuadora en un centro comercial. Una de ellas tuvo una presentación perfecta y produjo un batido de anuncio. En cambio, a la segunda actriz «accidentalmente» se le olvidó apretar la tapa y el batido le salpicó toda la camisa. ¿Sabes cuál consiguió vender más? No te sorprenderá que la mujer «torpe» fue la que resultó más agradable para su audiencia y consiguió más influencia entre los espectadores.

Cuando admitimos nuestra debilidad, conectamos con los demás. Por eso, el verdadero carisma está relacionado con la autenticidad, la vulnerabilidad y la honestidad.

6. Desinhibición

Las personas carismáticas no tienen miedo a probar cosas nuevas. No tienen miedo a lo que piensen o digan los demás sobre sus acciones. Si quiere decir que sí, dice que sí y si quiere decir que no, dice que no. Te propongo que trates de escucharte más a ti mismo y a que tomes tus decisiones en consecuencia. En lugar de ser algo negativo, te hará más carismático y firme con tus decisiones.

7. Elocuencia

Además de los gestos, el carisma irradia sobre todo a través de las palabras. Por lo tanto, aprender a utilizar bien las palabras y la voz, especialmente cuando se habla en público, es una habilidad clave para ser más carismático.

Cuando te hagan una pregunta, no te apresures a ponerte a hablar, sino que cuenta dos segundos antes de responder. En general, aprende a hablar sin prisas y haz todas las pausas que consideres necesarias. Las emociones no son tu enemigo cuando hablas delante de los demás. Al contrario. Utilízalos, acentúalos si es necesario y aprovecha su energía en tus discursos. Además, fuérzate a aprovechar las respiraciones y a variar el ritmo de tu voz. Incluir anécdotas e historias también puede ayudar a aumentar tu elocuencia.

8. Teatralidad

Como ya he dicho, la presencia es una característica propia de las personas carismáticas. Pero esta teatralidad no significa necesariamente ser un bufón o un «graciosete», sino que una firme compostura natural a veces cautiva a otros interlocutores más que un exhibicionismo forzado. Se trata de ser lo más fiel posible a uno mismo. Como decía antes, la autenticidad es otra palanca importante del carisma.

Presta atención a las respuestas que te das a ti mismo y descubrirás que tu «fórmula de presencia» te ayudará a ser más carismático. ¿Te sientes más cómodo cuando hablas alto o cuando susurras? ¿Si te mantienes activo o si estás quieto? ¿Haciendo bromas con el hablante o de manera formal?

9. Valentía

El valor no es la ausencia de miedo, sino la elección de actuar a pesar del miedo. Y esta actitud es tremendamente fascinante. No sólo para los demás, sino para ti mismo. Si aprendes a actuar por lo que es correcto y bueno para ti, a pesar del miedo al fracaso, del miedo a parecer ridículo, del miedo al juicio de los demás, te convertirás en imparable.

10. Espíritu de aventura

Cultivar nuestro espíritu aventurero y ampliar cada día tus zonas de confort te dará un chute de vitamina y energía. Ojo, esto no significa eliminar tus hábitos saludables. De hecho, los hábitos potenciadores son en muchos casos la clave del éxito.

Adopta y cultiva disciplinadamente una serie de hábitos saludables que te ayuden a tener la energía, el tiempo y la creatividad para tus exploraciones más aventureras y atrévete a expandir tus zonas de confort, aunque sólo sea un poco cada día o en una faceta concreta de tu vida.

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