Kakebo: el arte japonés que te ayudará a cumplir definitivamente tus metas de ahorro

kakebo arte japonés

¿Estás pensando en ahorrar el dinero suficiente para comprar un coche, una casa o simplemente para el futuro y no sabes cómo empezar? ¿Suele llegar el fin de mes y no sabes qué es lo que has hecho con tu dinero? Si este es tu caso, es posible que conocer el método japonés Kakebo pueda serte de ayuda.

El método Kakebo es muy simple y te invita a desarrollar unos buenos hábitos financieros. Como otros sistemas de presupuestación, la idea detrás de kakebo es ayudarnos a comprender nuestra relación con el dinero manteniendo un registro de todo lo que entra y lo que sale. Sin embargo, lo que distingue al método kakebo es que no implica ningún software de presupuesto, aplicaciones u hojas de Excel. Esta técnica enfatiza la importancia de anotar las cosas físicamente, como una vía para meditar y ser más consciente de nuestros hábitos de gasto. Kakebo trata de usar la atención plena para eliminar las compras que solo pueden brindarnos un impulso temporal de felicidad.

¿Qué es Kakebo?

Kakebo o Kakeibo es un término japonés que significa «contabilidad financiera del hogar». Básicamente, un kakebo es un diario de presupuestos en el que, basándose en unas preguntas financieras, permite a sus usuarios establecer unas metas de ahorro. Más tarde, el kakebo ayuda a hacer un seguimiento de los gastos, clasificar las compras en categorías y revisar todos los gastos al final de cada mes.

El kakebo está diseñado para ayudarte a mejorar la relación con el dinero y comprender por qué realizas cada compra.

¿Cuál es el origen del Kakebo?

método kakebo

Aunque el Kakebo es una técnica bastante nueva en algunos países, su origen se remonta al año 1904 en Japón. La periodista Hani Motoko escribió sobre este método en una revista y atrajo a un gran número de lectores, especialmente a mujeres encargadas de los presupuestos del hogar. Además de servir como un ideólogo para gestionar de forma más eficiente el dinero, esta herramienta fue muy liberadora para las mujeres, porque les daba el control sobre las decisiones financieras.

En 2018 esta técnica volvió a resurgir gracias a una guía elaborada por la escritora Fumiko Chiba: «El arte japonés de ahorrar dinero«. Según esta escritora, el kakeibo refleja en gran medida las bases de la cultura japonesa sobre la importancia del ahorro de dinero. En esta cultura es muy habitual que los niños reciban dinero en efectivo como regalo navideño y se les anima a conservar el efectivo y a usarlo en compras que valgan la pena.

¿Cómo funciona el método Kakebo?

El método Kakebo requiere un esfuerzo diario y la clave para aprovechar al máximo esta práctica es la disciplina. Aplicar el Kakebo es una manera eficiente de detectar áreas de oportunidad para ahorrar y gastos innecesarios de los que no somos realmente conscientes.

1. Consigue un diario o cuaderno

Ya casi nos hemos olvidado del lápiz y el papel. No obstante, el Kakebo se mantiene fiel a sus raíces y requiere la escritura física. Aunque hay quienes prefieren usar apps o un documento Excel, escribir a mano mejora la memoria y nos hace todavía más conscientes de nuestros gastos. Este trabajo de reflexión es lo que realmente hace que el método Kakebo logre mejores resultados que otros sistemas de presupuestos.

2. Planificación y objetivos

Al inicio de cada mes, deberías sentarte a revisar cuánto dinero quieres gastar y cuánto quieres ahorrar y qué necesitas para cumplir esas metas. Aquí debes planificar gastos fijos (alquiler, hipoteca y otros servicios), así como gastos variables. Una vez conozcas los gastos e ingresos mensuales, debes establecer una meta de ahorro para cada mes.

2. Categorías

El Kakebo tradicional divide gastos en cuatro categorías:

  • Gastos de supervivencia: Comida, vivienda, transporte y gastos de los hijos, por ejemplo.
  • Gastos opcionales o deseos: Por ejemplo, salir a comer o ir de compras.
  • Gastos culturales: El dinero destinado a comprar libros, educación, museos, teatro o cine.
  • Gastos extras: Aquellos destinados a inconvenientes o a gastos inusuales, como facturas del médico, regalos de cumpleaños o arreglar la lavadora.

3. Gastos e ingresos reales

Registra los gastos reales en cada categoría o pilar. Este proceso de categorización es la parte más útil del método Kakebo. Cuando tienes que clasificar algo en una categoría concreta, estás obligado a pensar en dicha compra. Y, aunque no lo parezca, ¡Separar los gastos de supervivencia de los gastos opcionales puede ser más duro de lo que imaginabas!

Además, de acuerdo con el método kakeibo, deberíamos hacernos las siguientes preguntas antes de comprar cualquier artículo que no sea esencial, o las cosas que compramos por impulso, pero que no necesitamos realmente:

  • ¿Puedo vivir sin este artículo?
  • Según mi situación financiera, ¿puedo pagarlo?
  • ¿Lo usaré realmente?
  • ¿Tengo espacio para ello?
  • ¿Cómo lo encontré en primer lugar? (¿Lo vi en una revista? ¿Lo encontré después de entrar a una tienda por aburrimiento?)
  • ¿Cuál es mi estado emocional en general hoy? (¿Tranquilo? ¿Estresado? ¿Celebrador? ¿Me siento mal conmigo mismo?)
  • ¿Cómo me siento al comprarlo? (¿Feliz? ¿Emocionado? ¿Indiferente? ¿Y cuánto durará este sentimiento?)

4. Análisis semanal o mensual

Al final de cada mes o de cada semana, debes responder a las siguientes preguntas:

  • ¿Cuánto dinero tienes?
  • ¿Cuánto te gustaría ahorrar?
  • ¿Cuánto dinero estás gastando?
  • ¿Cómo puedes mejorar?

La última pregunta te animará a reflexionar. Mejorar no solo significa buscar maneras de reducir los gastos. En realidad, podría ser una forma de ser consciente de que no estás gastando en cosas que realmente disfrutas o de que estás comprando cosas que no te aportan valor. Además, te invita a descubrir cómo evitar que ocurran situaciones inesperadas en un futuro y cómo prepararte para entonces. El objetivo final de este ejercicio es que aumentes tus ahorros y que gastes de forma consciente.

5. Repite el ejercicio cuando lo necesites

Las categorías y las preguntas son las mismas en todo momento. Esto nos aporta una coherencia y estructura. Es decir, incluso si tus circunstancias y objetivos cambian, tu planificación presupuestaria no debe por qué hacerlo. Por tanto, unos buenos hábitos financieros y de ahorro te ayudarán en cualquier etapa de tu vida.

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