¿Cómo construir hábitos saludables cuando estás realmente agotado?

Si formar nuevos hábitos saludables ya es de por sí difícil, tratar de hacerlo cuando estás terriblemente cansado puede parecer casi imposible. Entonces, ¿qué podemos hacer cuando nos encontramos atrapados en un círculo vicioso en el que queremos mejorar nuestros hábitos para sentirnos mejor, pero no acabamos de encontrar la fuerza de voluntad y motivación para conseguirlo?

El punto de partida: el descanso

Parece obvio, ¿verdad? Pues aunque suene extraño, el sueño y el descanso es muchas veces el último recurso que utilizamos para avanzar en nuestro proceso de mejorar nuestros hábitos. Y, sin embargo, es el concepto más básico del autocuidado.

Una vez que empecemos a dormir lo suficiente de forma continua, nuestro cuerpo nos facilitará ir a por el resto de objetivos. Comienza con el objetivo de acostarse más temprano en función de la cantidad de horas de sueño que necesitas para sentirte descansado. Si son ocho horas y necesitas levantarte a las 7 am, significará que las luces tendrán que estar apagadas a las 11 pm.

Una vez que ya hayas conseguido irte a la cama más temprano, trabaja en la rutina previa a la hora de acostarte.

El último paso para mejorar la calidad del sueño es tratar de levantarse todos los días a una hora constante (sí, fin de semana incluido).

Segundo foco: la nutrición

Una vez que te concedas suficiente tiempo para descansar, comenzarás a tener la capacidad de trabajar en otras áreas.

Un hábito sencillo y a la vez efectivo es comenzar a beber más agua. Acostumbrarnos a tener siempre un vaso de agua lleno o una botella a mano, mejora nuestra energía, nos ayuda a concentrarnos y reduce la fatiga y la ansiedad.

Después, piensa en qué tipo de alimentos estás consumiendo. Tener a mano opciones de nutrición saludables y sencillas te hará tener más energía durante el día y sentirte mucho menos cansado después del trabajo.

Tercer punto: movimiento

Contrario a lo que puede intuirse, la actividad física nos da más energía durante el día. Y no solo eso. También tiene beneficios en el estado de ánimo, la calidad del sueño y la concentración. Hacer del movimiento un ritual vinculado a un evento diario como, «Cuando me levanto, estiro durante cinco minutos», para ayudarnos a integrar el hábito en nuestro estilo de vida.

Finalmente: escoge nuevos hábitos

Una vez que hayas integrado los hábitos saludables que reduzcan tu fatiga y agotamiento, puedes comenzar a integrar otros hábitos nuevos. Atender los aspectos básicos del sueño, la nutrición y el ejercicio mejorarán tu energía y concentración y te permitirán asumir más.

La clave para el cambio de hábitos, especialmente cuando se está verdaderamente exhausto, es tomarlo con calma y de manera constante: avanzar pero sin presionarse demasiado en ningún momento. No podrás cambiar todos tus hábitos en un día. Pero con el tiempo, puedes desarrollar nuevos hábitos que te ayudarán a recuperar energía, evitar la fatiga y generar impulso para un crecimiento y desarrollo continuos.

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