¿Cómo podemos introducir el estoicismo en nuestro día a día?

Grecia clásica

En los últimos tiempos, he escuchado hablar mucho sobre el estoicismo, una filosofía griega de hace más de 2.000 años. ¿Qué es lo que ha hecho que hayamos recurrido a la Grecia Clásica?

La razón es que muchas personas se han dado cuenta de que tenemos una clara tendencia a buscar el placer que nos llega de fuera, olvidando todo aquello que tenemos que atender desde dentro para vivir una vida plena. Vivimos en una vida muy agitada, con el coronavirus, problemas sobre el cambio climático, cambios políticos e incluso ante posibilidades de catástrofes nucleares y no podemos hacer mucho para controlar esto. La búsqueda de una sensación de control nos invita a centrarnos en nosotros mismos, con el objetivo de reducir el estrés y de sentir que nuestra vida tiene sentido.

A pesar de que hoy en día pensamos que lo sabemos todo, gran parte de los problemas a los que nos enfrentamos como seres humanos existen desde hace siglos. Por esta razón, cada vez es más habitual recurrir a filósofos de otros tiempos para dar respuesta a algunos de estos retos. De ahí que en este artículo quiero hablaros del estoicismo.

¿Qué es el estoicismo?

El estoicismo fue una de las escuelas de pensamiento filosófico más importantes de la Grecia clásica. Surgió a principios del siglo III a.C., en un momento de un extraordinario auge cultural, pero también en el que se estaban produciendo importantes cambios a nivel político. El predominio político de Macedonia y las conquistas de Alejandro Magno hicieron que los griegos lograrán un mayor contacto con las culturas orientales.

Además, se produjeron grandes modificaciones sociales que alteraron la forma en la que se organizaban las polis, ciudades-estado independiente según las que se organizaba la Grecia Clásica, y provocaron que los pensadores de la época dejaran de poner tanto el foco en aspectos religiosos o ciudadanos y se centraran en aspectos más individuales y prácticos del día a día. En un momento en el que el mundo mediterráneo estaba sumido en el caos y en que las vidas de la gente estaban patas arriba, los filósofos trataron de dar sentido y ofrecer una guía para que las personas pudieran encontrar el sentido a su vida.

Lo que diferencia al estoicismo de otras filosofías de vida o religiones es que empieza con una premisa muy importante: «debemos vivir conforme a la naturaleza». Pero no, no estamos hablando de ir desnudos por el bosque o ir subiéndonos por los árboles. Vivir de acuerdo a la naturaleza consiste en preguntarnos qué tipo de seres son los seres humanos y qué nos diferencia de otros organismos. Todos los seres vivos intentan vivir de acuerdo a una naturaleza. Si eres una planta, intentas que te dé el sol, porque es tu naturaleza como planta. Si eres un león, te comportarás de acuerdo a la naturaleza de dicha especie.

Los estoicos creían que la naturaleza de los seres humanos consiste en ser seres sociales y en tener la capacidad de razonar. Solo prosperamos en sociedad y en contacto con otros, y razonamos en niveles mucho más elevados que otras especies de la tierra (aunque no siempre lo hagamos bien). Por eso, pensaban que una buena vida humana es aquella en la que se aplica la razón para mejorar la vida para los demás y a nosotros mismos.

¿Cómo puedes practicar el estoicismo en tu día a día?

1. Medita

Los estoicos meditaban para controlar sus emociones. Marco Aurelio solía utilizar la meditación para reducir la ansiedad. La meditación le ayudaba a comprender que ese tipo de sentimientos venían de su interior y que podía controlarlos.

2. Ten un modelo a seguir

Asóciate con aquellos que harán de ti un mejor hombre. Da la bienvenida a aquellos a quienes tú mismo puedes mejorar. El proceso es mutuo; porque los hombres aprenden mientras enseñan”. – Séneca.

Es difícil medir tu progreso como ser humano sin nada con lo que compararlo. Del mismo modo, es malo medirse con personas que no son modelos positivos. Necesitas encontrar a alguien que te inspire por su gran carácter, que represente las cualidades que consideras más deseables.

3. Lee todos los días

Los estoicos leían todos los días para poder actuar sobre la base de lo que aprendían. Epicuro, en su libro «El arte de vivir» dice: «No digas que has leído varios libros, demuéstralo con tus acciones«.

4. Aceptan los fracasos como parte natural de su vida

Los estoicos entienden las caídas como parte del éxito. Los errores son algo positivo y nos impulsan a una mejora continua. La reacción al fracaso importa mucho más que la causa real que nos hace fallar. Si consideramos que el objetivo es convertirnos en una versión mejor de nosotros mismos, cada fracaso se convierte en una valiosa oportunidad para el desarrollo personal.

5. Analiza el uso que le das al tiempo

Los estoicos analizaban el uso que le daban a su tiempo para ver si estaban dedicando demasiado tiempo a cosas insignificantes. Séneca decía que antes de ir a la cama, en silencio, nos sentemos en un sitio tranquilo y nos preguntemos tres cosas: «Qué he hecho bien hoy?, ¿Qué he hecho mal hoy?, ¿Qué podría hacer mejor?» Puede ser útil registrar tus experiencias en un diario o una app, y evaluar cada una de esas experiencias, analizando lo que depende de ti y lo que no. Tendemos a vivir las mismas situaciones una y otra vez y a cometer los mismos errores. Si prestamos atención a cuáles son esos errores, es probable que la próxima vez actuemos de forma diferente.

6. Practica la fuerza de voluntad

Massimo Pigliucci, doctor en filosofía y autor del libro How to be a Stoic, recomendaba una práctica que él mismo solía practicar a la que él llama «el paseo por el centro comercial». Si gastas mucho dinero porque vas de compras muy a menudo, puedes intentar ir a una zona con muchas tiendas y entrar en todas, mirando todo, pero sin comprar nada. Al final del ejercicio te acabas dando cuenta de que no sabías que había tantas cosas que no necesitabas. Esta técnica te hace ver que la decisión de comprar está en tu mano y que deberías tener un motivo real para comprar o hacer ciertas cosas. Esta técnica puede aplicarse también a otros ámbitos.

7. Practica la ataraxia

En el momento de tener que hacer algo, la vergüenza o el miedo nunca te han de frenar. Si te da miedo, hazlo con miedo. El miedo y las sensaciones periféricas a este son buenos aliados si uno es consciente de ellos y aun así decide emprender la acción. Lo que esté de pasar, pasará. Por tanto tenemos que cumplir con nuestras responsabilidades bajo la circunstancia que sea.

8. Asume el «Memento mori»

Especialmente en los países occidentales, tratamos de vivir lo más alejados posible de la muerte. Nos obsesionamos con mantenernos jóvenes, lo que es una batalla perdida. La cuestión no es si vamos a morir o no, sino cómo vamos a llegar a ese momento. Los estoicos se preparaban para esto recordando su propia mortalidad, no como algo deprimente, sino como una forma de pensar que nuestro tiempo es limitado. ¿Cómo hago para no desperdiciar el tiempo que tengo?, ¿qué quiero hacer con él?, ¿qué cosas me importan?…

Massimo propone hacer un ejercicio y preguntarnos: «¿Si hoy fuera mi último día, querría estar haciendo lo que estoy haciendo ahora mismo?» «¿Por qué me importa esto?» No es necesario tomarlo al pie de la letra, pero es simplemente una forma de valorar si estamos haciendo cosas que nos acercan realmente a nuestros objetivos.

9. Utiliza la «vista desde arriba»

Tendemos a vivir el momento y a pensar que lo que sea que está pasando es horrible. Si se retrasa el metro 10 minutos y estamos yendo a un evento importante, nos echamos las manos a la cabeza y lo vemos como una catástrofe. «¿Cómo me puede estar pasando esto a mí?»

La vista con perspectiva nos hace quitarle importancia a estos asuntos. Si piensas en que eres de los únicos humanos en toda la historia de la humanidad que tienes la posibilidad de coger un metro, deberías alegrarte de que solo sean 10 minutos y no necesitar ir andando a todos los sitios. Además, al convertir las cosas que nos pasan en una catástrofe, estamos haciendo un juicio de valor sobre ello y convenciéndonos de que realmente sí que es tan malo como pensábamos.

10. Acepta el cambio

Marco Aurelio decía que el cambio era la única constante de la vida. «Si esperamos lo suficiente todo cambia». Es cierto que nuestros problemas nos preocupan. Pero si los ponemos en perspectiva podemos pensar en cómo podemos solucionar el problema de forma constructiva y, si no conseguimos solucionarlo, no pasa nada, llegarán situaciones mejores.

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