Eneagrama: Conócete a ti mismo gracias a este test

Las circunstancias sociales, económicas y culturales que nos rodean determinan en gran medida muchas partes de cómo somos. Sin embargo, nuestro modelo mental afecta todavía más a nuestra forma de ser. Imagina por ejemplo el caso de una pareja que tiene varios hijos. Aunque a todos ellos les hayan educado igual (o casi igual), cada uno de ellos desarrolla un tipo de personalidad: unos son más extrovertidos y otros más introvertidos; unos más dependientes y otros más autónomos, etc.

El eneagrama puede ayudarnos a entender nuestra personalidad y, en definitiva, descubrir qué necesitamos para ser felices y sentirnos en paz.

¿Qué es y para qué sirve el test del eneagrama?

El eneagrama es un sistema cuyo objetivo es clasificar nuestra personalidad dentro de diferentes tipologías, numeradas normalmente del 1 al 9. El origen de esta herramienta es un tanto difuso, debido a que se ha ido reinventando a lo largo del tiempo, aunque se cree que está basado en ideas y conceptos asociadas con la cultura oriental. Sea como fuere, se trata de un método muy utilizado el mundo de la psicología clínica y en contextos relacionados con el autoconocimiento y el desarrollo. No obstante, al igual que toda herramienta/método empleado en este ámbito, no está exento de polémica y ha sido cuestionado en numerosas ocasiones.

La idea fundamental del eneagrama radica en que existen 9 tipos de personalidad diferentes con unas característica específicas. Cada personalidad presenta unas estrategias básicas asociadas y, dependiendo si la personalidad se encuentra en estado frustrado o proactivo, puede desplazarse e integrarse en uno de los otros tipos.

¿Cuáles son las 9 personalidades del eneagrama?

Como comentaba en el apartado anterior, este método establece 9 tipos diferentes de personalidades, que definen patrones de pensamiento, sentimiento y comportamiento. Los eneatipos existentes son los siguientes:

eneagrama

Eneatipo 1: El reformador

Personas racionales e idealistas. Con principios, autocontrolados y perfeccionistas.

Miedo central: equivocarse, la maldad, lo inapropiado, lo irredimible y lo incorruptible.

Deseo central: Tener integridad, ser buenas, justas, precisas, virtuosas y correctas.

Debilidad central: El resentimiento. Reprimen la ira que conduce a una continua frustración e insatisfacción con ellos mismos, los demás y el mundo por no ser perfectos.

Eneatipo 2: El ayudador

Personas cariñosas e interpersonales: demostrativas, generosas, complacientes con la gente y posesivas.

Miedo central: Ser rechazadas y no deseadas, ser consideradas inútiles, necesitadas, intrascendentes, prescindibles o indigno de aprecio.

Deseo central: Ser apreciadas, amadas y queridas.

Debilidad central: Orgullo. Niegan sus propias necesidades y emociones mientras usan su asombrosa intuición para descubrir y enfocarse en las emociones y necesidades de los demás, ofreciendo con confianza su apoyo con la esperanza de que otros digan lo agradecidos que están.

Eneatipo 3: El triunfador

Personas pragmáticas y orientadas al éxito: adaptables, sobresalientes, impulsadas y conscientes de la imagen.

Miedo central: Ser consideradas incompetentes, ineficientes o inútiles; fallar a la hora ser o parecer exitosas.

Deseo central: Obtener un alto estatus y respeto. Sentirse admiradas, exitosas u valiosas.

Debilidad central: Autoengaño. Engañarse a sí creyendo que son solo la imagen que presentan a los demás; adornando la verdad mostrando una personalidad refinada para que todos (incluidos ellos mismos) la vean y la admiren.

Eneatipo 4: El individualista

Personas sensibles y retraídas: expresivas, dramáticas, ensimismadas y temperamentales.

Miedo central : Ser inadecuadas, simples, mundanas, defectuosas o insignificantes.

Deseo central : Ser únicas, especiales y auténticas.

Debilidad central: Envidia. Sentir que tienen defectos irreparables, que les falta algo fundamental en su interior y que otros poseen cualidades de las que carecen.

Eneatipo 5: El investigador

Personas muy intensas intelectualmente: perceptivas, innovadoras, reservadas y solitarias.

Miedo central: Ser aniquiladas, invadidas o no existir; ser consideradas incapaces o ignorantes; tener obligaciones impuestas sobre ellas o agotar su energía.

Deseo central: Ser capaces y competentes.

Debilidad central: Avaricia. Sentir que carecen de recursos internos y que demasiada interacción con los demás conducirá a un agotamiento catastrófico; abstenerse del contacto con el mundo; aferrarse a sus recursos y minimizar sus necesidades.

Eneatipo 6: El leal

Personas comprometidas y de confianza: comprometidas, responsables, ansiosas y suspicaces.

Miedo central: Sentir miedo, carecer de apoyo o seguridad; sentirse acusadas, culpadas, solas o abandonadas.

Deseo central: Sentirse seguras y apoyadas.

Debilidad central: Ansiedad. Exploraran el horizonte de la vida y tratan de predecir y prevenir resultados negativos (especialmente los peores escenarios); permaneciendo en un estado constante de aprensión y preocupación.

Eneatipo 7: El entusiasta

Personas ocupadas y amantes de la diversión: espontáneas, versátiles, dispersas.

Miedo central: Sentirse limitadas, atrapadas en el dolor emocional o aburridas; perderse algo divertido.

Deseo central: Sentirse felices, plenamente sastisfechas y contentas.

Debilidad central: Gula. Sienten un gran vacío interior y tienen un deseo insaciable de «llenarse» de experiencias y estímulos con la esperanza de sentirse completamente satisfechas y contentas.

Eneatipo 8: El desafiador

Personas poderosas y dominantes: seguras de sí mismas, decisivas, voluntariosas y confrontativas.

Miedo central: Ser débiles e impotentes; sentirse controladas, vulnerables, manipuladas y dejadas a merced de la injusticia.

Deseo central: Poder protegerse a sí mismass y a los de su círculo íntimo.

Debilidad central: Lujuria. Desean constantemente la intensidad, el control y el poder; se presionan a sí mismas y las personas para obtener lo que desean.

Eneatipo 9: El pacificador

Personas tolerantes y humildes: receptivas, tranquilizadoras, agradables y complacientes.

Miedo central: Estar en conflicto, tensión o discordia; sentirse excluidas e ignoaradas; perder la conexión con los demás.

Deseo central: Tener estabilidad interior y tranquilidad.

Debilidad central: Pereza. Permanecer en un mundo idealista y poco realista para mantener la paz, permanecer tranquilo y no ser perturbadas por su ira; olvidarse de sus pasiones, habilidades, deseos, necesidades y valor al juntarse con otros.

¿Cómo se utiliza el eneagrama?

A pesar de que esta herramienta define cada uno de los eneatipos de forma bastante específica, es importante puntualizar que el programa no solo especfíca que existan 9 tipos de personalidad, sino que también establece que una persona puede tener desplazamientos o retrocesos de su actitud y temperamento hacia otros eneatipos bien definidos si se enfrenta a sitauciones estresantes y desfavorables. Tampoco se trata de una constante, ya que el trabajo, la disciplina y el desarrollo personal pueden llevar a un arquetipo a mejorar ciertos aspectos clave de su personalidad y superar algunas limitaciones que le permitan avanzar hacia otro tipo.

El eneagrama pude empelearse como una herramienta de para el autoconcimiento personal. A partir del resultado, existen diferentes enfoques que pueden adoptarse, como psicoterapéuticos o meditativos, de cara a afrontar las tendencias y limitaciones (miedos y debilidades) de cada tipo de personalidad. No obstante, no debe interpretartse como un aboslutismo, y lo ideal es siempre combinarlo con otras herramientas que permitan obtener una idea más precisa y tomar decisiones de forma más eficaz. En cualquier caso, si te interesa el test, puedes hacerlo aquí.

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