La empatía: qué es y por qué no deberías pasarla por alto

empatía

«Cada persona que conoces está librando una batalla de la que no sabes nada«. Saber «ponerse en los zapatos de otra persona» es una capacidad cada vez más necesaria y valorada en todos los ámbitos. Pero, ¿Qué es exactamente la empatía? ¿Qué hábitos definen a quienes sacan el máximo partido a esta habilidad fundamental?

¿Qué es la empatía y para qué sirve?

La empatía es esa capacidad de reconocer y comprender plenamente las emociones de los demás. Es un intento activo de comprender la perspectiva de los demás y sus emociones: básicamente, cómo perciben y experimentan su realidad.

La empatía no es compasión (que sería una forma de empatía combinada con el deseo de ayudar a los demás), imitación (ser empático no significa imitar los sentimientos o comportamientos de otras personas) o lástima (que sería el caso de preocuparse por el estado de la otra persona por considerarla vulnerable).

Si lo pensamos bien, la empatía conlleva una enorme ventaja social. La cooperación y la sociabilidad son unos de los puntos fuertes del ser humano. Gracias a ellos, hemos podido inventar tecnologías y conseguir alimentos. Hemos sido capaces de establecer comunidades enormes y complejas mediante el uso del habla, la escritura y el pensamiento racional.

Pero, ¿qué pasa cuando no hablamos el mismo idioma? Reconocer las emociones de los demás, y estar seguros de que los demás reconocen las nuestras, facilita nuestras interacciones. Cuando vemos que alguien se da un golpe fuerte en la cabeza, «sentimos» su dolor. En cambio, cuando observamos a la gente alegrarse, solemos ser capaces de sentir su alegría.

¿Qué beneficios tiene la empatía?

Un estudio llevado a cabo por la organización Catalyst demostró que la empatía tiene algunos efectos muy positivos, entre los que están una mayor innovación, compromiso,

Hábitos de las personas altamente empáticas

A continuación te cuento cuáles son los seis hábitos que suelen llevar a cabo las personas altamente empáticas.

1. Tienen una gran curiosidad hacia los demás

Las personas altamente empáticas conservan esa curiosidad natural por conocer gente nueva que todos tenemos de pequeños. Pero no lo hacen con un amán de ir a interrogar a esas otras personas, sino con una curiosidad natural de querer aprender sobre sus historias y su perspectiva.

Prueba este sencillo ejercicio: Observa a las personas de tu alrededor e intentar adivinar su estado emocional. ¿Qué tipo de día están teniendo? ¿Qué sienten? La curiosidad hacia los demás es el primer paso para entender qué es la empatía y ampliar su eficacia.

2. Desafían sus propios prejuicios sobre las personas

Nuestras propias experiencias, la televisión, las películas y otras influencias afectan a la forma en la que vemos el mundo. Por ello, crecemos con ciertas «etiquetas colectivas» o prejuicios.

Las personas altamente empáticas cuestionan estas nociones y tratan de entender a las personas en lugar de juzgarlas. Entienden que los prejuicios y percepciones que cultivamos a menudo pueden ser erróneos, por lo que siempre buscan aprender más sobre aquello que aún no comprenden del todo.

3. Se ponen en el lugar de los demás

Las personas altamente empáticas tienen el hábito de imaginarse en el lugar de otra persona: pensar lo que puede estar pensando, sentir lo que puede estar sintiendo y hacer lo que hace para poder entender por qué cree lo que cree.

4. Son buenos oyentes y no tienen miedo de abrirse

Los «conversadores empáticos» se caracterizan por saber escuchar profundamente, además de conectar con otra persona.

  1. Tener la capacidad de escuchar profundamente: La mayoría de las personas no somos capaces escuchar bien porque estamos demasiado ocupados pensando en lo que queremos decir. En cambio, las personas altamente empáticas son grandes oyentes porque están sinceramente interesadas en escuchar lo que la otra persona tiene que decir.
  2. Tienen la voluntad de abrirse y expresarse. Como he dicho antes, la empatía no estimula el interrogatorio, sino una curiosidad por saber más sobre la otra persona. Esto genera la voluntad y el deseo de abrirse a la otra persona para que ella también pueda entenderte mejor.

Te propongo otra pequeña práctica. Cuando estés hablando con alguien, antes de contestar directamente con tu opinión, tómate un momento para considerar lo que la otra persona está diciendo y trata de entender su punto de vista. Intenta identificar sus emociones y entender por qué esa persona piensa como lo hace.

5. Saben cómo mover a los demás a la acción

Un hábito muy interesante de las personas altamente empáticas es su capacidad de utilizar el poder de la empatía para mover a grandes grupos de personas a tomar medidas o crear algún cambio social positivo. La historia demuestra que la mayoría de los cambios positivos significativos que han ocurrido gracias a grandes iniciativas sociales, a menudo lideradas por el deseo de una sola persona de crear un cambio positivo.

6. Su empatía abarca a todo su entorno, no solo a la gente buena o a la que sufre

Las personas altamente empáticas intentan difundir la misma amabilidad a personas que podrían ser consideradas «adversarios» o que simplemente tienen opiniones contrarias que a personas que piensan como ellos o tienen buen corazón. Buscan comprender cómo se sienten todas las personas, en lugar de únicamente las partes que les gustan o con las que pueden simpatizar.

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