¿Cómo dejar los malos hábitos? 7 consejos que te ayudarán

Desarrollar una rutina que te ayude a rendir a tu máximo nivel de energía puede hacer que saques lo mejor de tus días. Lo que pasa es que, para lograr esto, no basta únicamente con incluir nuevos hábitos, sino que también requiere eliminar aquellas actividades que te agotan, o lo que es lo mismo, tus malos hábitos.

Nos guste o no, los malos hábitos nos perjudican: mentalmente, físicamente, emocionalmente e incluso, en algunos casos, socialmente. Aunque algunos malos hábitos son más difíciles de abandonar, no tiene por qué ser definitivo, ya que con las herramientas adecuadas, podemos aprender a tomar mejores decisiones.

¿Cómo eliminar los malos hábitos?

Todos sabemos que a principios de año suelen llegar las buenas intenciones y, aunque algunos logran aumentar su nivel de autodisciplina y fuerza de voluntad, otros tiran la toalla y vuelven a sus malos hábitos. Aquí te dejo algunas ideas extra para romper tus malos hábitos y pensar en el proceso de una manera nueva.

1. Elige lo que realmente quieres cambiar

Los malos hábitos están ahí por una razón en concreta y es que sirven para llenar un vacío. Cuando nos sentimos aburridos, estresados, tristes o desmotivados, nos embarcamos en una búsqueda de sentirnos mejor, lo que a menudo implica perjudicar nuestro bienestar futuro.

Por eso, para romper con este círculo vicioso, primero tenemos que tomar la decisión de qué es lo que realmente queremos. Esto es, definir un objetivo específico y bien definido.

2. Busca las razones concretas

Normalmente, definir nuestro gran objetivo no es suficiente. ¿Te imaginas empezar un viaje fijando el destino final y sin rellenar el depósito de gasolina? (ahora que los coches eléctricos cada vez son más frecuentes, también podríamos hablar de batería, pero eso es otro tema). El caso es que, si no estás suficientemente motivado para cambiar, al poco tiempo y en cuanto empiecen a surgir los primeros obstáculos y resistencias al cambio, es muy probable que tires la toalla.

¿Por qué quieres cambiar? ¿Qué hace que la situación actual sea dolorosa? ¿Qué es lo que deseas alcanzar? El por qué debe ser una obsesión. Si no puedes encontrar las razones adecuadas para el cambio, es poco probable que desarrolles la fuerza para contrarrestar la fuerza que te impulsa a seguir como hasta ahora.

3. Reemplazar los malos hábitos

Como he dicho en el punto 1, todos los hábitos que tenemos ahora mismo están en nuestra vida por una razón. De hecho, estos comportamientos nos suelen brindar algún beneficio interno, tanto si son malos para nosotros en otros aspectos. Estos beneficios pueden ser desde algo emocional, como cuando permaneces en una relación que es mala para ti, o la sensación de control, como puede ser el hábito de abrir la bandeja de entrada del correo electrónico tan pronto como encendemos el ordenador.

Debido a que los malos hábitos brindan algún tipo de beneficio en nuestra vida, es muy difícil simplemente eliminarlos. (Esta es la razón por la que un consejo simplista como «simplemente deja de hacerlo» rara vez funciona). En su lugar, debemos reemplazar un mal hábito con un nuevo hábito que proporcione un beneficio similar.

Los malos hábitos a menudo están relacionados con momentos específicos del día o con desencadenantes psicológicos: si eres capaz de anticipar estos mecanismos, reemplazar tu mal hábito será más sencillo. Para ello, necesitamos elaborar de antemano un plan sobre cómo responderemos cuando el estrés o el aburrimiento provoquen ese mal hábito. ¿Qué vas a hacer cuando tengas ganas de fumar al terminar de comer? (Ejemplo: en su lugar, cepíllate los dientes de la misma). ¿Qué vas a hacer cuando esa notificación de Facebook te llame al despertarte? (Ejemplo: en su lugar, coge las deportivas y sal a correr). Sea lo que sea y con lo que esté lidiando, tienes que tener un plan para lo que harás en lugar de ese mal hábito.

4. Evita los procesos automáticos y los desencadenantes

¿Quieres dejar de tomar cafeína? Sencillamente, no compres café. ¿Sabes que cuando bebes, fumas? Evita beber y así posiblemente reducirás las posibilidades de fumar. ¿Pospones la alarma cada vez que suena para dormir unos minutos más? Pon el despertador en un lugar lejano para que tengas que levantarte para apagarlo.

Si sabes cuáles son tus factores desencadenantes y evitas actuar en piloto automático, será más sencillo dejar de actuar así.

5. Une fuerzas con otras personas

A veces, tendemos a tratar de romper los malos hábitos en privado en un afán de que nadie nos vea fallar. Si en lugar de eso elegimos una pareja que se una a nuestro objetivo, será más fácil comprometerse, celebrar juntos el proceso y será mucho más motivador.

6. No te culpes y si te caes, ponte en pie

Como todo en la vida, esto es un proceso y requiere tiempo. Este tiempo pueden ser meses, semanas o incluso un proceso más largo, pero con las estrategias adecuadas se consigue. Si vuelves a caer en tu mal hábito, no le des demasiada importancia: toma nota, levántate y regresa al camino.

Para superar el diálogo interno negativo, te propongo utilizar la palabra «pero» en cada frase que tus pensamientos elaboren para juzgarte.

«Me he equivocado, pero es humano fallar a veces».

«He vuelto a fumar, pero estoy trabajando para no fumar más».

«No estoy en forma, pero soy capaz de estar en forma en unos meses».

7. Visualízate teniendo éxito

Imagínate a ti mismo cumpliendo el objetivo que te has propuesto: tirando los cigarrillos, comprando alimentos más sanos, haciendo ejercicio o despertándote más pronto. Visualízate aplastando ese mal hábito y disfrutando de que lo has conseguido y créetelo. Crear tu nueva identidad y creer que puedes convertirte en esa persona, te hará sentirte más motivado para enfrentarte a ello.

Vale sí, pero ¿por dónde empiezo?

Si estás buscando el primer paso para romper ese mal hábito, te sugiero que empieces con la conciencia.

Es fácil quedarse atrapado o bloqueado en cómo nos sentimos acerca de nuestros malos hábitos. Puedes sentirte culpable o pasar tiempo pensando en cómo te gustaría que fueran las cosas, pero realmente estos pensamientos no hacen más que alejarnos de sentirnos mejor.

Toma conciencia de lo siguiente:

  • ¿En qué momento ocurre tu mal hábito?
  • ¿Con qué frecuencia?
  • ¿En qué lugar?
  • ¿Con quién?
  • ¿Qué factores lo desencadenan y qué hace que comience?

Hacer un seguimiento del problema te hará más consciente del comportamiento y te servirá de punto de partida para detenerlo. El objetivo de este ejercicio no es juzgarnos a nosotros mismos o sentirnos culpables por hacer algo poco saludable o improductivo. El único objetivo es tomar conciencia del problema y comenzar a implementar las ideas de este artículo para romper con él.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Publicaciones relacionadas

Comienza escribiendo tu búsqueda y pulsa enter para buscar. Presiona ESC para cancelar.

Volver arriba