Céntrate en lo que puedes controlar: cómo focalizar tu energía en los puntos adecuados

focalizar nuestra energía

Cuando las cosas no salen como queremos, es muy fácil sumergirse en pensamientos negativos. Empezamos a rumiar todas las cosas que no están funcionando a nuestro favor, y a preocuparnos por todo lo malo que podría ocurrir a continuación. Sin embargo, en la mayoría de los casos nos preocupamos por cosas que están fuera de nuestro control. ¿Cómo podemos dirigir nuestra energía hacia aquellas acciones que sí podemos controlar?

Círculo de preocupación VS círculo de influencia

En su libro «Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva«, Stephen Coven distingue dos círculos: nuestro círculo de preocupación y nuestro círculo de influencia como una forma de tomar más conciencia de nuestro grado de proactividad.

Según Coven, cada uno de nosotros tenemos una amplia gama de preocupaciones (salud, hijos, trabajo, dinero, problemas públicos…). Estas preocupaciones podemos separarlas de aquellas cosas con las que no tenemos ningún tipo de compromiso mental o emocional, dando lugar a nuestro «círculo de preocupación«.

Dentro de ese círculo de preocupación, hay cosas sobre las que no tenemos ningún tipo de control real y sobre las cuales no podemos hacer nada. De ahí resulta nuestro «círculo de influencia«, es decir, esas cosas del círculo de preocupación sobre las que podemos hacer algo.

Círculo de preocupación vs. círculo de influencia

Determinando cuál de estos dos círculos es el centro alrededor del cual gira la mayor parte de nuestro tiempo y energía, podemos descubrir mucho sobre el grado de nuestra proactividad. Las personas proactivas centran sus esfuerzos en las cosas con respecto a las cuales pueden hacer algo. Con ello, su energía se hace mayor y su círculo de influencia se amplía.

En cambio, las personas reactivas centran sus esfuerzos en el círculo de preocupación sobre el que no tienen control (defectos de otras personas, problemas del entorno…). La energía negativa generada por ese enfoque, combinada por la desatención de las áreas sobre las que sí pueden hacer algo, hace que su círculo de influencia disminuya.

«Hay cosas, como el clima, que nunca estarán dentro de nuestro círculo de influencia. Pero una persona proactiva puede llevar dentro de sí su propio clima psíquico o social. Podemos ser felices y aceptar lo que está más allá de nuestro control, mientras centramos nuestros esfuerzos en las cosas que podemos controlar», dice Covey.

¿Qué podemos hacer para evitar preocuparnos por lo que no podemos controlar?

En el libro Diario para Estoicos: 366 reflexiones sobre la sabiduría, la perseverancia y el arte de vivir se muestra una reflexión de Epícteto que dice: «La principal tarea en la vida es sencilla: identificar y separar los asuntos para poder decidir con claridad cuáles son los elementos externos que no están bajo mi control y cuáles tienen que ver con las elecciones que realmente controlo. ¿Dónde busco el bien y el mal? No en lo externo incontrolable, sino en mi interior, en las elecciones que son mías…«.

Esta es una de esas cosas que es tan dolorosamente obvia que es difícil entender por qué alguien se molestaría en enseñarla. Si realmente no podemos cambiar algo, ¿por qué íbamos a dedicarle tiempo? Y sin embargo, todos nos pasamos una cantidad desproporcionada de tiempo pensando y actuando en cosas que están totalmente fuera de nuestro control. Entonces, ¿qué podemos hacer?

Las preguntas que deberíamos hacernos

Si ahora mismo estás lidiando con incertidumbres en un área concreta de tu vida, prueba a utilizar las siguientes preguntas para aclarar dónde tienes el control, dónde no, y cómo centrarte en lo que importa.

  1. ¿Qué te preocupa? Piensa en esa situación no resuelta en tu vida. Escribe un breve resumen de los hechos y de por qué te parece que no está resuelta.
  2. ¿Qué está bajo tu control? Haz una lista de las cosas que sí que puedes controlar de esta situación.
  3. ¿Qué no puedes controlar de la situación? De nuevo, haz una lista con las cosas que no están bajo tu control.
  4. Siendo honesto contigo mismo, ¿en qué cosas de las anteriores estás gastando la mayor parte de tu energía y atención en este momento?
  5. ¿Cómo puedes centrarte más en las cosas que puedes controlar? ¿Qué supondría esto?
centrarse en lo que puedes controlar

La diferencia entre «tener» y «ser»

Dice Stephen Covey que el círculo de preocupación está lleno de «tener«: «Si tuviera más tiempo…«, «Si tuviera más dinero…«, «Si tuviera un trabajo mejor...»… En cambio, el círculo de influencia invita a cambiar el enfoque hacia adentro. «Ser más diligente», «Ser más ingenioso», «Ser más sensato»…

Imagina que tienes un problema con amigo. En lugar de estar continuamente criticando esas cosas que no nos gustan de esa persona, prueba a trabajar sobre lo único que tienes en tu control: tú mismo. Deja de pretender cambiar a tu amigo y trata de trabajar sobre tus propios defectos. Céntrate en ser un buen amigo, una fuente de apoyo y de escucha. Con suerte, tu amigo responderá con la misma moneda. Pero, lo haga o no, el modo más positivo en el que tú puedes influir sobre la situación es trabajar sobre ti mismo, sobre tu propio ser.

Trabaja tu locus de control interno y empieza a tomar acción sobre lo que puedes controlar.

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