Autodisciplina: la fuerza interior necesaria para superar los retos y seguir avanzando hacia tus objetivos

disciplina

La palabra «disciplina» suele evocar una connotación negativa para gran parte de la población. Esto se debe principalmente a que la necesidad de mantener el orden suele conllevar una sanción, castigo o penitencia.

No obstante, la disciplina no tiene por qué ser algo malo. De hecho, nunca necesitarás disciplina para hacer algo que no es bueno para ti. Nunca necesitarás disciplina para sentarte en el sofá sin hacer nada, ni para quedarte en la cama durmiendo hasta tarde, ni tampoco para comer de forma poco saludable. En cambio, sí que necesitarás disciplina para conseguir ir al gimnasio varios días a la semana, leer un rato todos los días o estudiar esa asignatura que tan poco te motiva.

¿Qué es la autodisciplina?

La autodisciplina es esa fuerza interna que nos permite alcanzar metas, ya sea en el ámbito educativo, en el trabajo, en el deporte, en la alimentación o en los asuntos financieros. Tener disciplina implica estar dispuestos a hacer algunos sacrificios en nuestro presente para construir nuestro futuro.

Robin Sharma decía en su libro de ¿Quién te llorará cuando mueras?, que»El hilo de oro de una vida feliz y llena de sentido es la autodisciplina. La disciplina te permite hacer todas esas cosas que en tu corazón sabes que debes llevar a cabo, pero nunca estás de humor para hacer. Sin autodisciplina, no podrás marcarte unos objetivos claros, organizar tu tiempo efectivamente, tratar bien a la gente, resistir durante los tiempos difíciles, cuidar tu salud o tener pensamientos positivos

Este mismo autor también hace una metáfora acerca de esta virtud en su libro El monje que vendió su Ferrari y la asemejaba a un cable. Si te paras a observar cuidadosamente un cable, puedes ver que está compuesto por muchos y diminutos alambres superpuestos uno junto a otro. Aunque cada alambre por sí solo es frágil y fino, todos juntos forman un cable que es más fuerte que el hierro.

De la misma manera, la autodisciplina convertida en algo rutinario crea actos que van aglutinándose hasta producir una gran fuerza interior. Esta fuerza te proporciona reservas mentales para preservar cuando la vida te pone a prueba.

¿Cuáles son los beneficios de la autodisciplina?

La autodisciplina es una fuerza motriz más poderosa que la energía atómica, la electricidad o el vapor. ¿Te imaginas cuántos propósitos u oportunidades has perdido por no tener entrenada tu autodisciplina o tu fuerza de voluntad?

Todos tenemos sueños. Pero para hacer que esos sueños se conviertan en realidad, hace falta mucha determinación, dedicación, autodisciplina y esfuerzo. - Jesse Owens 

Entre los beneficios de sacrificar en el presente por conseguir un beneficio a largo plazo destacan los siguientes:

1. Tener autodisciplina fortalece el amor propio

La autodisciplina es, ni más ni menos, no romper las promesas que te has hecho a ti mismo. Por eso, el dominio de esta capacidad conduce a una mayor seguridad en uno mismo, un aumento de la autoestima y de la fuerza interior y, por supuesto, a resultados en esas áreas de nuestras vidas en las que estamos buscando ser mejores.

2. Te ayuda a reforzar tu fuerza interior y tu carácter

El psiquiatra y profesor Steve Peters cuenta en su libro La paradoja del chimpancé que en nuestro cerebro tenemos dos partes, una a la que él llama el chimpancé, que es una máquina emocional que piensa por impulsos, y la parte humana, que piensa racionalmente y tiene en cuenta la perspectiva. Bajo esta teoría Peters afirma que nosotros ya somos la persona que queremos ser, es solo nuestra parte emocional, nuestro chimpancé interior, lo que nos impide comportarnos como nos gustaría.

Imagina por un momento que, aunque eres una persona cariñosa y amable, tiendes a perder los nervios con facilidad y, por eso, el resto de la gente te ve como una persona agresiva. En este caso, no es necesario que cambies tu forma de ser, tan solo tienes que cambiar la forma en la que te comportas para que los demás te vean como realmente eres.

Gracias a la autodisciplina podemos dejar de actuar basándonos en nuestro «chimpancé» y comportarnos como realmente somos.

3. Te ayuda a alcanzar el éxito

Si un objetivo puede alcanzarse con gran facilidad, me atrevería a discutir si debe considerarse realmente un objetivo. Los objetivos requieren que crezcas y te esfuerces; que mejores tus conocimientos, habilidades y actitudes. Al cumplir estos requisitos, mejoras la calidad de tu vida, además de mejorar tu capacidad para asumir retos mayores.

Por tanto, los objetivos deben ser un reto. Te encontrarás con obstáculos y barreras que deberás superar. Esto es lo que crea el crecimiento personal. Superar estas barreras y alcanzar tus objetivos requiere autoestima y autodisciplina. La capacidad de perseverar y persistir ante las dificultades suele ser la diferencia entre el éxito y el fracaso.

4. Desarrollarás mejores relaciones interpersonales

¿Qué es lo que valoras en una relación, ya sea de pareja, de amistad o de otro tipo? Probablemente la respuesta sea la honestidad, la integridad o que puedes fiarte de esa persona. Todas esas características requieren de un carácter fuerte, de una persona que actúe fiel a sus creencias y valores, incluso cuando la solución fácil sería hacerlo de otra manera.

Las personas autodisciplinadas están acostumbradas a hacer lo que saben que hay que hacer, incluso cuando preferirían hacerlo de otra manera y esto fortalece sus relaciones interpersonales.

5. La autodisciplina hace más difícil que te sientas ofendido

Uno de los principales beneficios de comportarse de forma autodisciplinada es que siempre podrás estar seguro de que lo has hecho lo mejor que has podido. Cuando se tiene esta confianza, es más fácil aceptar las críticas y los insultos. Si sabes que has hecho algo lo mejor posible, que has puesto todo lo que estaba en tu mano, puedes mantener la cabeza bien alta sabiendo que las críticas e insultos no tienen importancia. Esto no quiere decir que no estés dispuesto a escuchar comentarios constructivos, pero los reproches no tendrán validez.

¿Cómo conseguir fortalecer la autodisciplina?

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Tener unos niveles de disciplina altos supone un gran esfuerzo y trabajo. Pero hay una buena noticia, y es que la autodisciplina se puede entrenar. Lo malo es… que tendrás que dedicar esfuerzo los primeros días.

1. Conócete a ti mismo

Supongo que ahora estarás pensando en que esto es mucho más fácil decirlo que hacerlo y que realmente es una obviedad. Y tienes razón. Pero la cuestión es que, si no sabes realmente lo que quieres, no puedes desarrollar la disciplina que necesitas para conseguirlo.

El primer paso es definir tus objetivos, preferiblemente con papel y lápiz (el formato Word también es válido). En segundo lugar, anota qué te aleja de ese objetivo y qué capacidades tienes que pueden acercarte a él. En tercer lugar, piensa en qué pasaría si mantuvieras esas cosas que te alejan de tu meta y cuál sería su impacto dentro de 5 años.

Si, por ejemplo, eres fumador y tu objetivo es dejar de fumar. ¿Qué es lo que te aleja de ese objetivo? ¿Qué pasaría si dentro de 5 años mantuvieras esa mala costumbre?

Por último, define un sistema de seguimiento de tus progresos. Volviendo al objetivo de dejar de fumar, proponte contigo mismo hacer un seguimiento semanal de cuántos cigarrillos has fumado.

2. Busca el sentido propio, es decir, que no sea impuesto

Muchas veces nos dejamos llevar por los deseos de los demás, y nos basamos en los motivos que otros utilizan para perseguir ese objetivo. Concéntrate en encontrar el tuyo, el que realmente sea una motivación para ti.

3. Define correctamente tus objetivos

Si tu objetivo es aprender inglés, pero no fijas un objetivo realista, claro y no fijas un horizonte temporal, será difícil focalizar tus esfuerzos y medir si te estás acercando a tu propósito. Tampoco será fácil ser autodisciplinado si no planificas cuándo y con qué frecuencia vas a practicar tus clases de inglés.

Además, es importante priorizar. Elige aquellos objetivos que para ti son más importantes en este momento y no intentes introducir muchos nuevos hábitos de golpe.

4. Hazlo gradual

Crear objetivos a corto plazo en donde vayamos viendo pequeños logros nos dará fuerzas para continuar y mantener nuestra disciplina. Todo requiere un proceso y es aconsejable ir poniéndonos pequeñas metas.

5. Crea tu rutina y construye buenos hábitos

Con una rutina y unos hábitos que nos permitan hacer las cosas de forma automática, todo es mucho más fácil. Como los nuevos propósitos requieren de nuestra atención plena, si incorporamos el nuevo hábito a nuestra rutina habitual nos lo pondremos mucho más fácil y será más difícil caer en tentaciones.

Te propongo también que te alejes de todo aquello que pueda entorpecer tu autodisciplina, sobre todo al principio.

6. Nada de castigarte ni culparte

Existen estudios que demuestran que culparse a uno mismo cuando cometes un error o no cumples con lo establecido, ese propio malestar te llevan a recaer otra vez. Errar es humano. Por eso, es importante que, ante el error, seguir andando en la dirección correcta y no tirar la toalla ni dejar de persistir.

7. Cambia tu etiqueta sobre ti mismo

Si no crees que puedas conseguir algo o si te valoras de forma negativa, tendrás más probabilidades de no conseguirlo.

El mayor enemigo de tu autodisciplina es esa voz de tu cabeza que te invita a quedarte en la cama durante 5 minutos más, que posterga el ponerte a estudiar o deja para otro día el ir al gimnasio. Si quieres mejorar tu autodisciplina, cuando tus pensamientos comiencen a rumiar demuéstrales que eres más fuerte y, como dice el lema de Nike: «Just do it».

8. Disfruta del proceso y celebra los pequeños logros

Para poner un poco de motivación positiva en nuestro día a día es útil ir celebrando los pequeños logros. Solemos celebrar los éxitos a gran escala, pero ¿por qué no celebrar también los éxitos personales? Lo único importante es que esa celebración no sea contraria a tu objetivo. Haz algo que te guste, que te haga sentir bien, que refuerce el sentimiento de progreso, pero que esté alineado con tu propósito más grande.

Lo que quiero decir con esto último es que, si te has propuesto ahorrar y reducir tus gastos, no tendría sentido que tu celebración sea comprar algo que te suponga un desembolso enorme. En cambio, puedes celebrarlo dándote un baño caliente, regalándote una mañana o una tarde libre, compartiendo tus logros o haciendo algún plan al aire libre.

Y, por último, recuerda: «El compromiso a tiempo parcial, también arroja resultados parciales«.

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