La generación de ideas: el pensamiento divergente VS el pensamiento convergente

generación de idea

¿Alguna vez que te has encontrado tan profundamente involucrado en un proyecto que solo el hecho de que haya un pequeño cambio de dirección ha provocado que se te revuelvan las tripas? Cuando somos los responsables de que algo salga hacia delante, solemos tener todo tan meticulosamente detallado y organizado que nos aferramos a nuestro plan inicial y no permitimos la generación de nuevas ideas y opciones.

Sin embargo, fomentar el pensamiento creativo de resolución de problemas puede traer numerosos beneficios. Por eso, hoy quiero hablarte de dos tipos de enfoques: el pensamiento convergente y el pensamiento divergente.

¿Cuál es la diferencia entre el pensamiento divergente y el convergente?

Según Anne Manning, instructora de la Universidad de Harvard, el pensamiento divergente es el proceso de aparición de nuevas ideas y posibilidades, sin juicio, sin análisis y, sin discusión. Es el tipo de pensamiento que te permite asociar libremente, «ir a lo grande» y discutir posibles nuevas formas de resolver retos difíciles que no tienen una respuesta única/correcta/conocida.

Un ejemplo de este tipo de pensamientos es el que se da en una sesión de brainstorming, en la que un grupo de personas se sientan a discutir sobre un problema lanzando ideas que muchas veces sabemos que a primera vista no son viables.

En cambio, el pensamiento convergente se asocia con el análisis, el juicio y la toma de decisiones. Es el proceso de tomar muchas ideas y ordenarlas, evaluarlas, analizar los pros y los contras para tomar decisiones. En el pensamiento convergente, algunas de las propuestas de esa lluvia de ideas se descartan porque son demasiado caras, llevan demasiado tiempo, exigen demasiados recursos o simplemente son demasiado extravagantes. En pocas palabras, el pensamiento convergente es el proceso de filtrar estratégicamente esas ideas para encontrar la solución más factible.

Entonces, ¿cuál es mejor?

Todos somos capaces de recurrir tanto al pensamiento convergente como al divergente, dependiendo de la situación. Sin embargo, es natural inclinarse más hacia uno u otro cuando se abordan problemas y proyectos.

Algunas personas tienen una preferencia natural a utilizar el pensamiento divergente. Son las personas a las que les encanta aportar nuevas ideas y suelen ser las más útiles a la hora de resolver retos grandes y complejos.

Sin embargo, no es bueno depender únicamente de un tipo de pensamiento y es conveniente combinar ambos a lo largo del proyecto.

Cómo utilizar el pensamiento convergente y divergente en la gestión de proyectos

El primer paso debería ser que todos los miembros del equipo estén al tanto sobre estos dos tipos diferentes de pensamiento. Al iniciar una sesión de brainstorming, intenta hacer hincapié en que este tiempo está reservado para el verdadero pensamiento divergente. Ninguna idea es demasiado grande o descabellada, todas se tendrán en cuenta. Si los participantes piensan que se desestimarán sus ideas sin explorarlas, es poco probable que tomen la iniciativa.

En segundo lugar es imprescindible incorporar una plataforma o sistema en el que se pueda trabajar de manera colaborativa. Esta es la única manera de facilitar los flujos de trabajo y procesos sin necesidad de programar toneladas de reuniones o de hacer explotar el correo electrónico.

Por último, y aunque pueda parecer contradictorio, la planificación y la creatividad pueden ir de la mano. Hay un momento y un lugar para ambos, y conviene identificar cuándo y cómo aprovecharlos.

pensamiento convergente y divergente

Un buen enfoque puede ser comenzar con una etapa de pensamiento divergente en el que se fomente la generación de ideas y solucione creativas. A partir de ahí, se pasa a evaluar esas opciones y a decidir las que mejor funcionan. ¿Sencillo, no? Pues con demasiada frecuencia las prisas y falta de tiempo nos llevan a saltarnos la primera parte, a optar por las soluciones ya probadas y a correr el riesgo de quedarnos una y otra vez con los mismos procesos y alternativas.

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