¿Estás haciendo micromanagement? Peligros de este tipo de liderazgo y cómo evitarlo

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¿Estás supervisando a un grupo de gente y te sientes constantemente frustrado por su trabajo «deficiente»? ¿Crees que «no pueden hacer nada bien» o que la empresa fracasaría sin tu constante intervención? Si has respondido afirmativamente a cualquiera de estas preguntas y ejemplos de micromanagement, entonces, «¡puede que seas un microgestor!». O quizás, al contrario, tienes un microgestor supervisando todo tu trabajo y lo más probable es que también estés igualmente frustrado.

Los microgestores suelen estar tan al límite tratando de llevar todos los sombreros que su paciencia se agota. Se estresan con facilidad y los empleados suelen andar con pies de plomo a su alrededor. En este artículo, exploraremos exactamente qué es un microgestor y cómo saber si eres uno o si tienes uno a tu alrededor.

¿Qué es el micromanagement o la microgestión?

El micromanagement es un estilo de gestión que se caracteriza por un control y una supervisión excesiva por un jefe o gerente a sus empleados. Un microgestor, en lugar de decirle a un empleado qué tarea debe hacer y para cuándo, examina de cerca todas las acciones del empleado y le da críticas frecuentes sobre su trabajo y su forma de trabajar. Los microgestores generalmente evitan delegar el poder de toma de decisiones a sus empleados y pueden estar demasiado obsesionados con la recopilación de información al obligar a los empleados a producir informes periódicos y detallados que a menudo son superfluos.

Las razones por las que se tiende a este estilo de liderazgo son amplia:

  • El perfeccionismo, el miedo al fracaso y la inseguridad de los líderes.
  • La falta de confianza en sus trabajadores.
  • La presión de la empresa por conseguir resultados.
  • Expectativas poco claras.

¿Cuáles son los problemas de ser un micromanager?

Aunque la microgestión puede tener sentido en algunas ocasiones en las que se requiere una respuesta inmediata o en la que el empleado no tiene suficientes conocimientos, normalmente es un estilo de liderazgo que reduce la moral de los trabajadores y crea un entorno de trabajo desagradable. Entonces, ¿por qué la gente microgestiona? La microgestión es una forma de que la dirección se asegure de que las tareas se realizan de forma muy precisa, es decir, a la manera del que dirige. El problema es que no siempre es la forma correcta o más productiva de hacer las cosas. A continuación te cuento los principales riesgos derivados de este estilo de gestión:

  1. Personal dependiente. Estar completamente involucrado en el trabajo de tus empleados hace que el equipo tenga dificultades para funcionar en ausencia de supervisión.
  2. Pérdida de motivación. La microgestión limita la creatividad, autonomía y motivación. Además, suele conducir a frustración y caída en la productividad que aumenta las tasas de rotación.
  3. Falta de confianza. Tus empleados confiarán en ti tanto como tú confíes en ellos. Este estilo de gestión crea un entorno de desconfianza en la empresa.
  4. Alto desgaste. La microgestión es agotadora y hace perder mucho tiempo. Tratar a tu personal como si fueran niños y observar todo su trabajo agota también a los supervisores. Este agotamiento también suele hacer que terminen desahogando su frustración con sus subordinados, lo que de nuevo conduce al agotamiento y la frustración en la fuerza laboral.

Como dice Simon Sinek: «Un jefe que microgestiona es como un entrenador que quiere entrar en el juego

¿Estás haciendo micromanagement? Averígualo

A continuación, te cuento algunos indicios de que estás tendiendo al micromanagement sin darte cuenta.

  • Pides ser CC en cada correo electrónico.
  • Te ocupas del trabajo asignado a otros y, por lo tanto, asumes más trabajo del que puedes gestionar porque crees que puedes hacerlo mejor.
  • Miras por encima de los hombros del equipo (tanto literal como figurativamente) para monitorear en qué está trabajando cada persona.
  • Solicitas constantemente actualizaciones sobre en qué punto están los proyectos.
  • Quieres saber en qué está trabajando cada miembro del equipo todo el tiempo.
  • Delegas no solo lo que se debe hacer, sino cómo se debe hacer, sin dejar espacio para que el equipo tome su propia iniciativa.
  • Nunca estás satisfecho con los entregables.
  • Te centras en detalles que no son importantes.

Cómo evitar caer en la microgestión

Puedes evitar caer en el micromanagement o dejar atrás este hábito con alguna de estos consejos:

  • Establece las métricas que definan el éxito de cualquier proyecto y trata de no centrarte en supervisar todos los demás detalles no definidos.
  • Intenta potenciar la productividad de tu equipo. En este artículo tienes algunas técnicas: Aprende a potenciar la productividad de tu equipo.
  • Delega «qué» debe hacerse y omite el «cómo». Esto hará que cada responsable tenga que buscarse la vida y aprender sobre qué hacer cuando tú no estés.
  • Trata de comunicar tus mensajes con precisión y sencillez. Concéntrate en el “qué” y el “para qué” y no en el “cómo”. “Más” no es sinónimo de “mejor”. La sobreinformación es fruto de una comunicación deficiente y, en general, refleja una falta de conocimiento sobre el “qué”.
  • Establece una fecha límite para cada etapa de los proyectos, después de la cual se realizará una reunión con un límite de tiempo razonable para dar feedback sobre el trabajo.

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