La paradoja del aburrimiento: por qué aburrirnos es algo bueno

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¿Cuándo fue la última vez que te aburriste? ¿Fue durante una reunión, mientras escuchabas a ese conocido hablar de sus aventuras en tu última cena o ese pasado domingo de lluvia? Aunque muchos asumimos que el aburrimiento es algo nuevo que se debe a tener más tiempo libre y que está influenciado por la tecnología, el aburrimiento es algo que viene de muchos años atrás.

¿Qué es la paradoja del aburrimiento?

El filósofo romano Séneca escribió sobre la inquietud del aburrimiento, señalando su potencial para reducir la motivación y aumentar la inacción. Sin embargo, el aburrimiento no tiene por qué ser una experiencia negativa. Cuando se reconoce y se aprovecha correctamente, puede utilizarse como herramienta para potenciar tanto la felicidad como la creatividad. Esa es la paradoja del aburrimiento.

Algunas personas tienen una mayor propensión al aburrimiento: se aburren más fácilmente y permanecen aburridas durante más tiempo. Estas personas experimentan más resultados negativos relacionados con el aburrimiento, como déficits de atención, menor motivación, retraimiento, alimentación poco saludable, bajo estado de ánimo, fatiga y comportamientos contraproducentes.

Por el contrario, quienes son menos propensos al aburrimiento pueden ser más capaces de notar la señal y actuar en consecuencia. Si el aburrimiento se debe a la falta de estimulación sensorial, se inicia una búsqueda proactiva de una actividad que compense esta sensación. Estas personas pueden estar fuertemente motivadas para esforzarse por conseguir nuevos logros, probar experiencias novedosas o reformular una situación aburrida para que parezca más interesante. O pueden decidir aceptar el momento y dejar que su mente divague.

Tipos de aburrimiento

A pesar de que el aburrimiento puede parecer siempre igual, los investigadores han identificado cinco tipos diferentes de aburrimiento. Dependiendo de la personalidad de cada uno, tendemos a experimentar una de estas formas de aburrimiento a lo largo de nuestra vida en mayor o menor medida.

  1. Aburrimiento de calibración. El aburrimiento de calibración es la desagradable sensación de querer hacer algo diferente, pero sin saber qué. Si surge algo atractivo, es probable que tengas el impulso de perseguirlo. La dificultad radica en pensar en alguna alternativa.
  2. Búsqueda del aburrimiento. Al igual que el aburrimiento de calibración, tu experiencia te hace sentir infeliz. Sin embargo, te mantienes proactivo y centrado en la búsqueda de algo que apacigüe la inquietud. Si no se puede encontrar una alternativa adecuada, algunos se encontrarán experimentando un aburrimiento reactivo.
  3. Aburrimiento reactivo. El aburrimiento reactivo se asocia con la ira y la frustración. Uno se retuerce, se siente tenso y busca desesperadamente una vía de escape. Es el tipo de aburrimiento más desagradable.
  4. Aburrimiento indiferente. En lugar de sentirnos irritables o inquietos, podemos parecer tranquilos, relajados o retraídos. Algunas personas que experimentan un aburrimiento indiferente no lo consideran una experiencia desagradable, sino una oportunidad para relajarse y recuperarse.
  5. Aburrimiento apático. La forma de aburrimiento más recientemente descubierta, el aburrimiento apático, puede sentirse como una impotencia y tiene el potencial de contribuir a la depresión. Los sentimientos de infelicidad están presentes, pero es posible que tengas poco impulso para hacer algo al respecto, lo que conduce a un círculo vicioso de apatía crónica.

Cómo utilizar el aburrimiento a nuestro favor

1. Reformular la situación: Comprométete a darte cuenta de cuándo se cuela el aburrimiento y busca cualquier patrón de pensamiento negativo asociado. Al ser consciente de tus pensamientos, puedes tomar medidas para desafiarlos. Si te sientes aburrido, ¿qué puedes hacer para cambiar tu estado emocional actual?

2. Enciende tu motivación intrínseca: Las personas somos más creativas cuando nos sentimos motivadas por el interés, la satisfacción y el reto del propio trabajo, y no por presiones externas. Si puedes ver el aburrimiento como un reto a superar, en lugar de una amenaza, podrás convertirlo en una experiencia más positiva. Piensa en lo que te gustaría conseguir, o en lo que disfrutas, y utiliza tu aburrimiento para crear algo en aras de la creatividad.

3. Prueba cosas nuevas: Si tienes un aburrimiento calibrado y no se te ocurre nada que hacer, prueba algo completamente nuevo. Pinta un cuadro, da un paseo en bicicleta o sigue una nueva receta. Puede que la actividad esté fuera de su zona de confort, pero aliviará el aburrimiento y podría despertar un interés inesperado.

4. Relájate: En lugar de buscar al azar algo que alivie las sensaciones incómodas, puedes pensar de forma más constructiva en la mejor forma de emplear tu tiempo para recargarte y recuperarte. Lee la novela que compraste, pero nunca encontraste tiempo de empezar, empieza un diario o date un tiempo para darte un baño. Con las pilas recargadas, no solo te sentirás con energía, sino que estarás mejor preparado para gestionar futuros episodios de aburrimiento.

5. Date tiempo para no hacer nada: Aburrirse puede ser un lujo. Si eres capaz de soportar la inquietud inicial, el aburrimiento puede conducir a una sensación de paz que incluso te permita soñar con nuevas ideas para mejorar tu vida.

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