Aprender nuevos conceptos, técnicas, lenguajes y habilidades en poco tiempo y en profundidad es el sueño de muchos de nosotros. ¿Te imaginas que existiera un superpoder que te permitiera aprender un idioma en cuestión de semanas?

Bueno, lo cierto es que los milagros no existen y, aunque, me encantaría ser capaz de descubrir una técnica que pudiera automatizar el aprendizaje, esto no es posible. No obstante, he recopilado algunas ideas interesantes para aprender de forma más efectiva y más rápida.

¿Cómo aprender rápido?

Antes de nada, merece recordar que no existen atajos que garanticen un buen estudio sin compromiso. Es necesario dedicar un tiempo adecuado al estudio, evitar distracciones y afrontar este proceso como lo que es: una parte fundamental e importante de tu vida que, como tal, exige dedicación y seriedad.

A continuación, te cuento algunas técnicas eficaces que a mi personalmente me han servido a la hora de afrontar mis estudios

1. La práctica de la lectura previa

Imagina la siguiente situación: tienes que preparar un examen en el que tienes como materia un libro de nada menos que 1.000 páginas. La pregunta es ¿por dónde empiezo?

Posiblemente la primera reacción que te surja es entrar en pánico. En tu cerebro empiezan a aparecer imágenes de noches de insomnio, con miles de post-its, subrayando, anotando en los márgenes…

Dedicar un tiempo a leer el índice, cómo se presentan los temas y familiarizarte con el libro en cuestión, es una forma de evitar este ataque de crisis inicial. Además, saber a lo que te vas a enfrentar es una forma de ver la luz al final del túnel.

Este ejercicio sencillo te permitirá ir relacionando los distintos temas y crearte un mapa mental de cómo encaja cada uno de ellos en el conjunto del libro.

2. El poder de la actitud mental

Te preguntarás qué tendrá que ver la autoestima y actitud mental en el aprendizaje, pero lo curioso es que afecta más de lo que pensamos. Si trabajamos gradualmente en sentirnos bien, convenciéndonos de que somos capaz y rechazando cualquier tipo de visión pesimista, nuestro cerebro se vuelve más eficaz.

Por supuesto, esto no debería llevarnos a sobrestimar nuestras capacidades. El objetivo es darle un enfoque «desafiante» y hacer que nuestro cerebro no se vuelva «perezoso». Si, por ejemplo, intentamos estudiar reduciendo el tiempo que queremos dedicar a esa actividad o dándonos menos oportunidades para releer el texto, tu cerebro estará poniéndose a prueba.

Haz tu mismo la prueba. Intenta repetir los conceptos claves de un texto después de leerlo una sola vez.

Seguramente al principio te costará, pero seguro que con el tiempo tu cerebro entenderá que tendrá que dar más de sí durante esa lectura, ¡y obtendrás más resultados!

3. Simplificación para un estudio rápido

Seguro que te ha pasado alguna vez que has leído un texto lleno de palabras y conceptos complejos que requieren de interpretación y deducciones y te has sentido perdido. A mí por lo menos me ha pasado bastantes veces.

El truco en este caso está en intentar simplificar al máximo los conceptos básicos. Tu cerebro querrá memorizar y aceptar aquellos conceptos que realmente puede entender. Si intentas estudiar como si estuvieses explicando los conceptos aprendidos a un niño pequeño, intentarás hacerlo de forma sencilla y te asegurarás de que lo entiendes.

Una vez has fijado los conceptos claves con esta técnica, podrás asentar los siguientes conceptos muchísimo más fáciles.

Más técnicas y herramientas de aprendizaje eficaz

En los siguientes artículos, te he preparado algunas técnicas y herramientas que espero que te ayuden en tu proceso de aprendizaje.

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